José Carlos Bouso
Psicólogo y doctor en Farmacología, director científico en Clínica Synaptica y autor de Medicina Psiquedélica
¿El estudio es de buena calidad? ¿Están las conclusiones respaldadas por datos sólidos?
“Sí, es una revisión sistemática y metaanálisis que, de acuerdo con la pirámide de la evidencia científica, está en lo más alto de esta. Los metaanálisis son análisis estadísticos que agrupan todos los estudios realizados sobre un tema”.
¿Cómo encaja este trabajo con la evidencia existente?
“Encaja perfectamente, ya que evalúa la evidencia actual para el tratamiento de la depresión con sustancias psicodélicas. Lo novedoso es que matiza el sobreentusiasmo existente sobre los beneficios de las terapias psicodélicas comparadas con los tratamientos al uso”.
¿Han tenido en cuenta los autores los factores de confusión? ¿Hay limitaciones importantes que haya que tener en cuenta?
“Han tenido en cuenta todos los factores de confusión posibles derivados de la idiosincrasia de los ensayos clínicos, como la menor duración de los estudios de psicodélicos, la falta de diversidad demográfica en sus participantes, la diversidad de escalas utilizadas en los diferentes estudios o el problema del ciego (de la facilidad para detectar el placebo en los ensayos clínicos). En mi opinión, hay una limitación que no contemplan: que precisamente las limitaciones de los estudios se deben a cuestiones epistemológicas y no tanto metodológicas. Los métodos son correctos, pero derivan de un sesgo a la hora de tratar de encajar la eficacia de los psicodélicos en un modelo de ensayo clínico. El ensayo clínico sirve para evaluar fármacos en los que hay una relación unívoca entre en tratamiento y la enfermedad. El caso prototípico son las enfermedades infecciones y víricas. Por eso se llama modelo bacteriológico. Tratar de encajar tratamientos psicológicos, como son tratamientos con psicodélicos, donde la experiencia psicológica es fundamental en un modelo bacteriológico es un sesgo de base. Otro sesgo tiene que ver con la rigidez de los protocolos. La terapia asistida con psicodélicos consiste en administrar el psicodélico cuando es pertinente en el curso de un tratamiento psicológico. El modelo de ensayo clínico queda centrado en el fármaco y no en el proceso, como debería. Y hay un último sesgo insalvable: el ensayo clínico controlado con placebo pretende evitar el efecto de la expectativa. Pero es que es precisamente la expectativa lo que mejor predice el éxito terapéutico. Los pacientes deben tener una expectativa de mejoría para poder mejorar. Si se pretende eliminar la expectativa se elimina lo más poderos de un tratamiento psicológico. Luego, aunque el estudio es metodológicamente impecable, hay un sesgo epistemológico de base que dificulta extrapolar los resultados a la realidad clínica”.
¿Cuáles son las implicaciones para el mundo real?
“En el mundo real se trabaja con las expectativas de los pacientes, con la alianza terapéutica y el tratamiento no está centrado en el fármaco sino en el proceso terapéutico. Desafortunadamente los estudios para depresión, a diferencia de los estudios para trastorno por estrés postraumático con MDMA, están muy centrados en eliminar la expectativa y no en el proceso. Por último, las razones por las que se ha elegido la depresión como foco principal de los tratamientos con psicodélicos no responden a una evidencia clara. Los psicodélicos funcionan mejor en trastornos reactivos como distrés existencial en personas con enfermedades graves, duelo y otros trastornos relacionados con las circunstancias vitales de las personas y no tanto con cuestiones más caracteriales”.