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José M. Ordovás

Investigador senior en el Centro de Investigación Jean Mayer USDA sobre Nutrición Humana y Envejecimiento y profesor de Nutrición y Genómica en la Escuela de Ciencias y Políticas de Nutrición Gerald J. y Dorothy R. Friedman, ambos de la Universidad Tufts (EEUU)

Es un estudio piloto razonablemente bien diseñado para evaluar si reducir los ultraprocesados es viable, pero insuficiente para demostrar que esa reducción mejore la depresión. Participaron solo 20 personas; la diversidad de edades y las características seleccionadas del grupo limitan la generalización. Los propios autores consideran exploratoria la mejoría de los síntomas. 

El resultado encaja con estudios previos que relacionan los ultraprocesados con la depresión y con ensayos que sugieren beneficios de mejorar la alimentación. Sin embargo, no permite distinguir si el posible beneficio procede de reducir el procesamiento o de cambiar los nutrientes y las calorías. 

Cada participante siguió ambas dietas, en un orden asignado al azar, y se pidió mantener estables los tratamientos y otros hábitos. Esto ayuda a controlar algunos factores de confusión, pero conocer la dieta puede influir en las expectativas y el consumo se evaluó mediante cuestionarios. 

Además, recomendar un cambio no significa que sea fácil mantenerlo. El estudio no caracteriza suficientemente los recursos económicos, la educación o el acceso a alimentos y medios para cocinar. Su principal aportación es justificar ensayos mayores que evalúen tanto los beneficios como su viabilidad cotidiana. Todavía no permite recomendar esta intervención como tratamiento de la depresión ni sustituir las terapias actuales.

ES