Un pequeño estudio piloto analiza la reducción del consumo de ultraprocesados en pacientes con depresión
Un ensayo piloto evaluó la viabilidad y la aceptabilidad de reducir el consumo de alimentos ultraprocesados en la dieta de pacientes con trastorno depresivo mayor. El trabajo, realizado con veinte personas de Estados Unidos, se publica en la revista JAMA Psychiatry y muestra que las puntuaciones de depresión y ansiedad fueron más bajas durante el periodo de menor consumo de ultraprocesados que durante el periodo de dieta habitual. Según los autores, se trata de un trabajo de carácter exploratorio –en formato de Research Letter– y, “en el mejor de los casos, genera hipótesis”.
Carmen Romero Ferreiro - ULTRAPROCESADOS depresión
Carmen Romero Ferreiro
Doctora en Biología y vicedecana de Investigación en la Universidad Francisco de Vitoria.
Este estudio aporta nuevos datos sobre la posible relación entre el consumo de alimentos ultraprocesados y la salud mental, en este caso, en personas con depresión. A diferencia de estudios anteriores, que principalmente han observado una asociación entre un mayor consumo de ultraprocesados y un mayor riesgo de depresión, este trabajo evalúa qué ocurre cuando se reduce su consumo en personas que ya presentan este trastorno.
Los resultados muestran que durante el periodo en el que se redujeron los alimentos ultraprocesados los participantes presentaron menores puntuaciones de síntomas de depresión y ansiedad que durante el periodo en el que siguieron su dieta habitual. Además, la intervención fue bien aceptada por los participantes, aunque reducir de forma tan importante estos alimentos no resultó especialmente sencillo.
En el estudio participaron 20 personas con depresión y un consumo elevado de alimentos ultraprocesados. A lo largo del estudio, los participantes alternaron su dieta habitual con una dieta en la que se redujo considerablemente el consumo de ultraprocesados, manteniendo sin cambios otros aspectos como la medicación, la terapia, el ejercicio o el sueño.
Estos resultados son interesantes porque abren la posibilidad de que la alimentación pueda desempeñar un papel complementario en el manejo de la depresión. Sin embargo, deben interpretarse con cautela. Se trata de un estudio piloto con una muestra muy pequeña y los cambios en los síntomas de depresión y ansiedad no constituían el objetivo principal del estudio. Además, no permite saber si los resultados se deben específicamente a la reducción de los ultraprocesados o a otros cambios asociados en la dieta, como modificaciones en el consumo de calorías, grasas o azúcares. Por tanto, serán necesarios estudios más amplios que permitan confirmar estos resultados y conocer mejor los mecanismos implicados.
Rafael Urrialde de Andrés - ULTRAPROCESADOS depresión
Rafael Urrialde de Andrés
Académico numerario y vicepresidente de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), y académico de honor de la Academia Española de Nutrición y Dietética (AEND)
Este estudio, que parece bien planteado, tiene una serie de limitaciones, aparte de no haber demostrado una relación causal directa como reconocen los propios autores. Entre las limitaciones están el tamaño muestral que es muy bajo y máxime si se separa por género (seis hombres y catorce mujeres). También algo que destacar para saber sobre qué edad se ha realizado el estudio es que indican la edad media, pero no el rango de edad y la que corresponde a cada individuo. Por otro lado, llama la atención que no indiquen qué se considera ultraprocesado y qué definición han utilizado para poder determinar qué alimentos y bebidas son ultraprocesados. Además, no especifican nade sobre lo referido a alto contenido en grasas, sobre todo saturadas, en azúcares y en sodio y que remarquen como limitación elucidar el contenido de los dos primeros y no del sodio y sal cuando se utiliza además un marcador como hipertensión. Tampoco reflejan nada sobre la cantidad de producto consumido y la frecuencia de consumo.
Como en otros estudios, en el titular se tendría que encuadrar que el estudio es referido a Estados Unidos y en concreto a California, y no extrapolar con el título genérico, por no circunscribirlo a un territorio, a nivel mundial, pues ni los hábitos de consumo, ni la composición de alimentos y bebidas, ni los modelos comportamentales, por ejemplo, tienen que ver en Estados Unidos con la Unión Europea u otros países europeos, y mucho menos los de una región concreta. Por ejemplo, en España si se aprueba la definición de ultraprocesado recogida en el Proyecto de Real Decreto por el que se establecen criterios para el fomento de una alimentación saludable y sostenible en centros de titularidad pública y en centros para personas en situación de dependencia o personas con necesidades especiales de titularidad privada, tendremos ya un marco jurídico que establezca qué es y qué no es un ultraprocesado, base sobre la cual se podrían realizar estudios tanto observacionales que den una idea genérica sin implicar causalidad, así como estudios basados en ensayos clínicos que puedan demostrar causalidad.
Este estudio se puede ver como la apertura de la realización de ensayos clínicos, pero referido única y exclusivamente a un territorio específico determinado y con una muestra que no permite establecer relación causal directa.
Maira Bes-Rastrollo - ULTRAPROCESADOS depresión
Maira Bes-Rastrollo
Co-coordinadora del grupo de trabajo de Nutrición de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra, y miembro de CIBERobn
El estudio publicado en JAMA Psychiatry por Chagwedera y col. como una Research Letter se trata de un ensayo cruzado llevado a cabo en 20 personas con un diagnóstico de depresión (Patient Health Questionnaire-9 >=5), con un consumo elevado de ultraprocesados (UPF) y con, al menos, un problema metabólico (peso elevado, dislipemia, sensibilidad a la insulina o hipertensión) cuya intervención consistió en quitar los UPF de las dietas de dichos pacientes. Los resultados muestran que 19 personas finalizaron la intervención disminuyendo de media el consumo de UPF, además de disminuir los síntomas de depresión y ansiedad. Otro resultado interesante del estudio fue la modesta facilidad para quitar los UPF de la dieta, y, por tanto, la dificultad inherente de seguir una dieta libre de UPF hoy en día.
Se trata de un estudio de tamaño muestral reducido, cuyos menores síntomas de depresión y ansiedad fueron análisis secundarios del ensayo cuyo principal desenlace fue valorar la factibilidad de la intervención cuya duración no aparece en el escrito principal. Por otro lado, teniendo en cuenta los desenlaces estudiados, a pesar de la metodología cruzada, no se puede descartar totalmente que parte del efecto protector observado se deba a un sesgo de atención en el que los participantes simplemente por sentirse atendidos y escuchados podrían mejorar sus niveles de depresión y ansiedad. No obstante, los resultados son consistentes con los resultados previos de estudios longitudinales que asocian un mayor riesgo de depresión en las personas con mayor consumo de UPF, incluidos los resultados obtenidos en una cohorte española: el Proyecto SUN (Gómez-Donoso C, et al. Eur J Nutr 2020).
Por todo ello, los hallazgos sugerentes de este estudio abren la puerta a nuevas preguntas sobre cuál es el posible mecanismo que relaciona un consumo elevado de estos productos con la salud mental y la necesidad de llevar a cabo nuevos estudios prospectivos y ensayos aleatorizados para intentar conocer mejor esta relación y aplicar las medidas preventivas oportunas.
José M. Ordovás - ULTRAPROCESADOS depresión
José M. Ordovás
Investigador senior en el Centro de Investigación Jean Mayer USDA sobre Nutrición Humana y Envejecimiento y profesor de Nutrición y Genómica en la Escuela de Ciencias y Políticas de Nutrición Gerald J. y Dorothy R. Friedman, ambos de la Universidad Tufts (EEUU)
Es un estudio piloto razonablemente bien diseñado para evaluar si reducir los ultraprocesados es viable, pero insuficiente para demostrar que esa reducción mejore la depresión. Participaron solo 20 personas; la diversidad de edades y las características seleccionadas del grupo limitan la generalización. Los propios autores consideran exploratoria la mejoría de los síntomas.
El resultado encaja con estudios previos que relacionan los ultraprocesados con la depresión y con ensayos que sugieren beneficios de mejorar la alimentación. Sin embargo, no permite distinguir si el posible beneficio procede de reducir el procesamiento o de cambiar los nutrientes y las calorías.
Cada participante siguió ambas dietas, en un orden asignado al azar, y se pidió mantener estables los tratamientos y otros hábitos. Esto ayuda a controlar algunos factores de confusión, pero conocer la dieta puede influir en las expectativas y el consumo se evaluó mediante cuestionarios.
Además, recomendar un cambio no significa que sea fácil mantenerlo. El estudio no caracteriza suficientemente los recursos económicos, la educación o el acceso a alimentos y medios para cocinar. Su principal aportación es justificar ensayos mayores que evalúen tanto los beneficios como su viabilidad cotidiana. Todavía no permite recomendar esta intervención como tratamiento de la depresión ni sustituir las terapias actuales.
Javier Sánchez Perona - ULTRAPROCESADOS depresión
Javier Sánchez Perona
Científico titular del Instituto de la Grasa-CSIC
Se trata de un estudio exploratorio de pequeñas dimensiones que plantea si una reducción en el consumo de alimentos ultraprocesados mejora indicadores de depresión. El estudio es una ‘carta al editor’, lo que significa que no tiene la misma entidad que un artículo original. En este caso, solo se muestran resultados de los test de depresión en los dos grupos de estudio, lo que no permite buscar explicaciones fisiológicas.
La importancia del estudio radica en que es la primera vez que se lleva a cabo un ensayo clínico con este propósito. Es más, si bien en la investigación acerca de los posibles efectos perjudiciales de los ultraprocesados hay abundante literatura científica, la gran mayoría de los estudios son de tipo observacional, que no permiten establecer relaciones de causa y efecto. Numerosos investigadores han señalado la necesidad de llevar a cabo ensayos clínicos controlados y aleatorizados, como es el caso, para poder determinar esa causalidad.
El diseño del estudio es cruzado, lo que implica que todos los pacientes consumieron las dos dietas propuestas: habitual alta en ultraprocesados y de intervención, baja en ultraprocesados. Sin embargo, el artículo no menciona la duración de la intervención ni el sistema empleado para la clasificación de alimentos y la definición de ultraprocesados, que suele ser NOVA. Además, el tamaño muestral es muy pequeño (solo terminaron el ensayo 19 sujetos).
Estas limitaciones, más otras que los propios autores declaran en el artículo, impiden que el estudio se pueda considerar más allá de una exploración, a pesar de que los resultados muestran claramente que la reducción en el consumo de ultraprocesados reduce los valores de los test de depresión administrados de forma significativa.
Vistos estos resultados, lo que corresponde es repetir el ensayo clínico, aumentando el tamaño muestral y mejorando el diseño experimental, para que los resultados sean más robustos. En cualquier caso, aunque de forma menor, contribuye a la evidencia científica sobre el perjuicio para la salud del consumo de alimentos ultraprocesados.
Amelia Martí del Moral - ULTRAPROCESADOS depresión
Amelia Martí del Moral
Doctora en Farmacia, catedrática de Fisiología Humana en la Universidad de Navarra, miembro del CIBER Fisiopatología de la Obesidad, Instituto de Salud Carlos III e IDISNA (Navarra)
Las principales limitaciones del estudio son:
- Carácter exploratorio: la mejoría de los síntomas depresivos y de ansiedad no era el objetivo principal del estudio.
- Mecanismo desconocido: no se puede relacionar la mejoría con la menor ingesta de algún tipo de alimento ultraprocesado.
- Medición subjetiva del consumo: la ingesta de ultraprocesados se evaluó mediante autoinforme, sin emplear medidas objetivas.
Además, se trató de un estudio piloto pequeño (20 sujetos) y no ciego, por lo que los resultados deben considerarse preliminares y han de servir para generar nuevas hipótesis. Por tanto, se necesitan estudios de intervención con mayor número de sujetos y medidas objetivas del consumo de ultraprocesados que estudien además los mecanismos implicados.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
Chagwedera et al.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares