CIBERobn
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Doctora en Farmacia, catedrática de Fisiología Humana en la Universidad de Navarra, miembro del CIBER Fisiopatología de la Obesidad, Instituto de Salud Carlos III e IDISNA (Navarra)
Investigadora del CIBEROBN y catedrática de Medicina preventiva en la Universidad de Valencia
Catedrática emérita de pediatría de la Universidad de Valencia, investigadora emérita de la Fundación de Investigación del Consorcio Hospital General Universitario Valencia y jefa de grupo CIBEROBN
Catedrático en el departamento de Educación Física y Deportiva, en la facultad de Ciencias del Deporte y director del Instituto Mixto Universitario Deporte y Salud (iMUDS) de la Universidad de Granada, y coordinador del Grupo CIBEROBN en ejercicio y obesidad
Investigadora y profesora en Nutrición y Salud pública de la Universitat Rovira i Virgili (URV), del Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud (IRBCatSud) y miembro de CIBERobn
Co-coordinadora del grupo de trabajo de Nutrición de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra, y miembro de CIBERobn
Profesora ayudante doctora del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valencia, e investigadora del CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN) del Instituto Carlos III
Los niños cuyas madres tomaron altas dosis de vitamina D (2800 IU/día) durante el embarazo tienen mejor memoria verbal y visual a los 10 años —entre otras funciones cognitivas— que los menores cuyas madres tomaron una dosis estándar de esta vitamina (400 IU/día). Esa es la conclusión de un estudio, publicado en JAMA Network Open, basado en un reanálisis de los datos de 498 niños en otro estudio sobre el asma infantil en Dinamarca.
Un análisis global con datos de más de 232 millones de personas revela que el aumento de la obesidad se ha ralentizado o estabilizado en algunos países de altos ingresos desde los años 90 en niños y adolescentes, y, una década después, en adultos. En España se observa esta estabilización o incluso una ligera disminución. En la mayoría de las regiones de ingresos bajos y medios la prevalencia de obesidad continúa creciendo y ya supera, en algunos casos, a la de las economías más desarrolladas. El estudio, publicado en Nature, incluyó 4.050 estudios que abarcaban de 1980 a 2024 de 200 países.
Uno de los factores de riesgo genético para desarrollar la enfermedad de Parkinson más conocidos es ser portador de variantes del gen GBA1. Un nuevo estudio publicado en la revista Nature Medicine ha comparado el microbioma de 43 portadores de dicho gen que no habían desarrollado la enfermedad con 271 pacientes con párkinson y 150 personas sanas. Los resultados mostraron, además de alteraciones en el microbioma en el grupo de pacientes, que un 25 % del microbioma de los portadores de este gen mostraba alteraciones, siendo un perfil intermedio entre los otros dos grupos. Los resultados fueron validados con cohortes independientes de Reino Unido, Corea y Turquía. Según los autores “las alteraciones del microbioma intestinal pueden identificar a individuos con riesgo tanto genético como no genético en la población general que podrían estar progresando hacia la enfermedad de Parkinson”.
Los medicamentos GLP-1 para el tratamiento de la obesidad muestran una notable variabilidad entre individuos. Utilizando datos de 23andMe, científicos de esta compañía de test genéticos han realizado estudios de asociación del genoma completo en casi 28.000 personas tratadas con estos fármacos, junto con la pérdida de peso autoinformada y los efectos adversos. Sus resultados, publicados en Nature, han identificado variaciones en dos genes implicados en las vías hormonales intestinales que regulan el apetito y la digestión, aunque advierten de que los efectos de la genética parecen modestos.
Adoptar una alimentación saludable a los 45 años permite ganar entre dos y tres años de esperanza de vida en hombres, y entre 1,5 y 2,3 años en mujeres, según un estudio basado en datos de más de 103.000 personas de Reino Unido. El impacto positivo es mayor para los hombres que siguen una dieta de reducción del riesgo de diabetes (DRRD, por sus siglas en inglés) y para mujeres que siguen un tipo de dieta mediterránea (AMED), tal y como recoge el artículo publicado en Science Advances.
Un equipo internacional ha analizado datos de casi 60 estudios que incluían a más de 48.000 menores con diferentes tipos de dietas y ha comparado el perfil nutricional y diversos parámetros de salud entre quienes seguían una alimentación vegana, lacto-ovo-vegetariana u omnívora. Los resultados indican que las dietas basadas en vegetales, si están bien planificadas, pueden promover un crecimiento saludable con ventajas como un mejor perfil cardiovascular y valores más bajos de colesterol. Sin embargo, pueden tener problemas para alcanzar niveles adecuados de vitaminas D y B12, calcio, hierro o zinc. Según los autores, los hallazgos subrayan la necesidad de una planificación cuidadosa y de suplementación en menores que sigan este tipo de dietas. El estudio se publica en Critical Reviews in Food Science and Nutrition.
La prevalencia —proporción de casos— de hipertensión en menores se ha casi duplicado a nivel mundial entre 2000 y 2020, subiendo de 3,4 % a 6,53 % en niños y un poco menos en niñas, según una revisión sistemática publicada en The Lancet Child & Adolescent Health. El estudio aglutina datos de casi 444.000 menores y adolescentes hasta los 19 años en 21 países.
La Dieta de Salud Planetaria promueve un consumo ambientalmente sostenible, basado, entre otras cosas, en aumentar la ingesta de vegetales y reducir la de productos lácteos y carnes rojas. Estudios anteriores habían encontrado una asociación con una mejor salud humana, aunque había algún resultado contradictorio. Ahora, un estudio que reúne dos cohortes con más de 150.000 personas y un metaanálisis de 37 trabajos con más de tres millones de voluntarios refuerza esta asociación, al encontrar que un mayor seguimiento de la dieta se relaciona con una menor mortalidad por todas las causas. Los resultados se publican en la revista Science Advances.
El consumo de comida ultraprocesada está asociado con más probabilidad de tener signos prodrómicos de la enfermedad de Parkinson —síntomas que preceden a la enfermedad—, según afirma un estudio publicado en Neurology. El análisis se basa en datos de más de 42.000 profesionales de la salud en Estados Unidos, con un seguimiento de hasta 26 años.
Consumir ciertas mezclas de aditivos alimentarios comunes está vinculado con un ligero aumento del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, según afirma un análisis de datos de más de 108.000 personas adultas en Francia. El estudio, publicado en PLoS Medicine, identificó cinco mezclas de aditivos usadas frecuentemente en alimentos ultraprocesados y concluye que dos de ellas están asociadas con la enfermedad: la primera mezcla se componía principalmente de emulsionantes, conservantes y un colorante, y la segunda de acidificantes, reguladores de la acidez, colorantes, edulcorantes artificiales y emulsionantes.