Josep Maria Suelves
Investigador del Behavioural Design Lab en el UOC eHealth Center, vocal de la junta directiva de la Sociedad de Salud Pública de Cataluña y de Baleares y vicepresidente del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo
El artículo que acaba de publicarse en Tobacco Control muestra los resultados de una serie de cuatro encuestas realizadas entre 2005 y 2024 para evaluar la exposición al humo ambiental del tabaco en diferentes entornos a partir de la información declarada por las personas entrevistadas. Aunque estas encuestas se han realizado en muestras más pequeñas que las que componen otros estudios como la Encuesta Europea de Salud en España, los resultados obtenidos vienen a demostrar una vez más el impacto positivo de la legislación sobre tabaco que se aprobó en España en los años 2005 y 2010, que prohibió completamente fumar en la mayoría de espacios públicos cerrados y cuyo impacto alcanzó entornos no regulados como los hogares, contribuyendo así a reducir los efectos perjudiciales de la exposición al humo ambiental de tabaco.
Los investigadores subrayan especialmente el hecho de que el estudio muestra un ligero aumento en el porcentaje de personas que se declararon expuestas al humo ambiental del tabaco en diferentes entornos en 2024 en comparación con 2011. Este aparente repunte en la exposición podría ser un efecto de limitaciones metodológicas o simplemente del azar, porque no alcanza el nivel de la significación estadística. Además, diferentes encuestas de salud que se vienen realizando en nuestro país muestran una tendencia sostenida a la disminución de la exposición del humo ambiental de tabaco. Hay muchas pruebas, además, de que los importantes efectos positivos para la salud pública que tuvieron las normas sobre tabaco en la primera década del presente siglo en España necesitan ser continuados por el impulso de nuevas normas, que contribuyan a aumentar el precio de los productos con tabaco y nicotina, permitan implantar por fin el empaquetado neutro en nuestro país, amplíen los espacios libres de humo y aerosoles con nicotina, y mejoren la regulación de los nuevos productos que las multinacionales tabacaleras han venido difundiendo, especialmente entre jóvenes y adolescentes.