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Juan Manuel Jiménez Arenas

Profesor titular del departamento de Prehistoria y Arqueología y director del ProyectORCE

Se trata de un trabajo apasionante porque arroja luz sobre cuestiones de gran calado que, sin el concurso de la paleogenómica, no podrían abordarse. Así, el artículo de Platt y colaboradores pone de manifiesto que el cromosoma X de las neandertales (Homo neanderthalensis) es muy diferente del de las humanas anatómicamente modernas (H. sapiens). Los investigadores de la Universidad de Pensilvania concluyen que la mayoría de los cruces se produjeron entre hombres neandertales y mujeres anatómicamente modernas, y no al revés. Además, esta relación entre mujeres anatómicamente modernas y hombres neandertales se habría mantenido en el tiempo hasta la desaparición de estos y, por tanto, no se debió a sexo esporádico. Todo esto evidenciaría el escasísimo aporte de las mujeres neandertales a nuestro linaje. 

Por otro lado, los resultados de Platt y colaboradores contribuyen a resolver una paradoja: el ADN nuclear de los humanos anatómicamente modernos presenta influencia del genoma neandertal, pero su ADN mitocondrial, que se transmite exclusivamente por vía materna, no. La razón podría residir justamente en el fondo del trabajo que hoy se publica: el escaso flujo genético que se produjo entre mujeres neandertales y hombres anatómicamente modernos. La influencia de aquellas habría sido muy limitada. 

Este trabajo tiene además dos implicaciones sociales muy interesantes. 

  1. En primer lugar, a pesar de las evidentes diferencias morfológicas, hubo transferencia genética vía reproducción sexual entre los neandertales y las humanas anatómicamente modernas. 

  1. En segundo lugar, es posible que las mujeres anatómicamente modernas abandonaran sus grupos vernáculos para integrarse en clanes o bandas neandertales. Este fenómeno, denominado patrilocalidad (patrón de reproducción con residencia donde viven los machos) y que disminuye la endogamia y los problemas a ella asociados, se ha reconocido en un estudio previo sobre el ADN mitocondrial de doce individuos neandertales en la cueva del Sidrón (Asturias). 

 En definitiva, la llegada de los humanos anatómicamente modernos al continente euroasiático no conllevó el exterminio de las especies precedentes. Todo lo contrario: parece que imperó una lógica de interacción. 

La principal limitación de esta investigación presentada es la exigua muestra con la que se ha trabajado: tres individuos. No obstante, se trata de un progreso interesante e indudable en una disciplina –la paleogenómica– en permanente construcción y avance, y que, sin duda, nos deparará notables sorpresas. 

ES