Autor/es reacciones

Javier Lillo Ramos

Colaborador honorífico del Grupo de investigación consolidado sobre Cambio Global Terrestre y Geología Ambiental de la Universidad Rey Juan Carlos

Este trabajo, desarrollado por Investigadores de Suiza, Suecia, Estados Unidos, Irlanda y Reino Unido, contribuye al conocimiento de los efectos de las olas de calor registradas en 2026 en las aguas marinas europeas. En julio de este año se han registrado temperaturas superficiales del mar (SST) récord en el Atlántico y en el Mediterráneo occidental.  

Las olas de calor marinas (MHW, por sus siglas en inglés), definidas como períodos sostenidos de temperaturas oceánicas anormalmente altas, se han vuelto mucho más probables, y más intensas y prolongadas como consecuencia del calentamiento global. Además de los impactos climáticos que causan (aire más caliente y más vapor de agua en la atmósfera, y con ello mayor probabilidad de eventos extremos de precipitación como las DANAS), estos fenómenos provocan efectos graves muy persistentes en los ecosistemas marinos, amplificando los ya causados por la tendencia climática general. 

A partir de series temporales de datos OISST de temperatura óptima interpolada de la superficie del mar (la base de datos OISST de la NOAA ―U.S. National Oceanic and Atmospheric Administration— es un registro de datos climáticos a largo plazo que incorpora observaciones procedentes de diferente instrumentación como satélites, buques, boyas y flotadores) se han estudiado los efectos de las olas de calor en 4 zonas marítimas europeas (dos atlánticas y dos mediterráneas): 

• Región Celta: mar de Irlanda, canal de San Jorge, mar Céltico, canal de la Mancha, canal de Bristol, mares interiores de la costa oeste de Escocia y una extensión oceánica hacia el oeste.  

• Bahía de Vizcaya y Península Ibérica (BIP).  

• Mediterráneo Occidental: incluye mar de Alborán, mar Balear, mar de Liguria y mar Tirreno. 
 

• Mediterráneo Oriental: incluye Adriático, Jónico y Egeo. 

La magnitud del calentamiento anual registrado varía entre 1,2 °C en la región Celta, 1,5 °C en la región BIP, 2,6 °C en el Mediterráneo Oriental, y 3,1 °C en el Mediterráneo Occidental. Así, la evolución térmica en estas cuatro regiones es diferente, siendo más acusado el calentamiento de la superficie del mar en el área mediterránea (donde hay un incremento muy superior al calentamiento global medio), y de manera más notable, en el Mediterráneo Occidental. Una de las conclusiones más relevantes es que, excepto en la región Celta, el calentamiento observado es superior al simulado por los modelos climáticos. Aun utilizando estimaciones conservadoras, el calentamiento atribuible a la actividad humana alcanza alrededor de 2 °C en ambos sectores mediterráneos. Por otra parte, la proyección futura para estas olas de calor, en consonancia con la tendencia global estimada, indica que serían más cálidas.

ES