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Luis Navarro

Catedrático de Botánica de la Universidad de Vigo y fundador de la plataforma divulgare.net.

Mi impresión general es que se trata de un trabajo interesante, oportuno y metodológicamente sólido, basado en una amplia recopilación de estudios experimentales sobre limitación por polinización en cultivos dependientes de polinizadores. Los resultados sugieren que la limitación por polinización en los cultivos analizados ha disminuido durante las últimas décadas y que esta tendencia está asociada principalmente al uso de polinizadores manejados. Desde mi punto de vista, los datos respaldan razonablemente esta conclusión. 

Sin embargo, creo que es importante evitar algunas interpretaciones simplificadas que podrían derivarse de estos resultados (y lo subrayo porque creo que es importante y es algo que me preocupa considerablemente y en lo que últimamente estoy trabajando: la transmisión de la información científica a la sociedad). El estudio evalúa si la suplementación de polen incrementa la producción agrícola, es decir, si existe un déficit de polinización que reduzca el rendimiento de los cultivos. No está midiendo directamente la abundancia o diversidad de polinizadores silvestres, la resiliencia de las redes de polinización ni el estado de conservación de estos organismos. Por tanto, la ausencia de una crisis global de rendimiento agrícola asociada a la polinización no debe interpretarse como ausencia de impacto ecológico sobre los polinizadores o sobre los ecosistemas de los que forman parte (me da miedo la utilización de información parcial y sesgada que se suele hacer en muchas ocasiones). 

También conviene recordar que la menor limitación observada en los sistemas con polinizadores manejados podría estar relacionada no solo con una mayor disponibilidad de colmenas u otros polinizadores comerciales, sino también con otros factores que suelen acompañar a los sistemas agrícolas más intensivos y tecnificados, como la utilización de variedades agrícolas mejoradas, cambios en las prácticas agronómicas o mejoras en el manejo de los cultivos. Y esto creo que también es importante dejarlo claro y el estudio en cuestión no ha tenido en cuenta. 

En cualquier caso, considero que el estudio aporta una evidencia interesante de que los sistemas agrícolas han conseguido compensar parcialmente los déficits de polinización mediante distintas estrategias de manejo. Al mismo tiempo, comparto la preocupación expresada por los autores respecto a la fuerte dependencia de unas pocas especies manejadas, especialmente de la abeja melífera. Desde una perspectiva ecológica y agronómica, concentrar una parte importante de la producción agrícola en un número muy reducido de especies polinizadoras puede aumentar la vulnerabilidad frente a enfermedades, plagas o perturbaciones ambientales futuras. Y estos problemas se conocen de sobra. 

Me parece un trabajo relevante y bien realizado, pero cuyos resultados deben interpretarse principalmente en términos de producción agrícola y no como una evidencia de que el problema global de conservación de los polinizadores (que tienen muchas más ‘funciones’ que la de producir alimentos vía agricultura) haya desaparecido.

ES