Luis Valero Aguayo
Catedrático de Psicología
En principio este artículo es un gran artículo donde han colaborado una gran cantidad de investigadores y agencias de datos de todo el mundo, agrupados en la organización GBD. El resumen o nota de prensa refleja también los aspectos fundamentales del artículo. Hay que considerar que, aunque las cifras parecen muy exageradas, son realistas. Los cambios en estos 30 años que se comparan pueden deberse al aumento de las condiciones de vida, pero también a que ahora se diagnostican más y las personas acuden más a los servicios sanitarios y psicológicos. Lo primero es la supervivencia, después la salud mental. Pero estadísticamente reflejan bien los cambios en las últimas décadas y las diferencias entre hombres y mujeres, y entre diferentes zonas geográficas. También hay que destacar las tablas de datos, que permiten comparaciones, y que reflejan la media y el rango (desviación típica), puesto que puede haber muchas diferencias entre unos países y otros. Ellos los agrupan por grandes áreas, pero incluso así puede haber grandes diferencias entre un país y su vecino.
Lo bueno del artículo son los cálculos que han realizado sobre las cargas que representan estos problemas de salud mental, reflejadas en los parámetros de YLD (años estimados con discapacidad), YLD (años estimados menos de vida por discapacidad) y sobre todo DALY (años estimados menos de vida ajustados según discapacidad) puesto que algunos pueden suponer mayores suicidios o muertes prematuras. Esos parámetros permiten dar argumentos a los políticos de lo que se ahorrarían realmente si hubiera programas de prevención y una buena atención a la salud mental.
Solo una precaución, las cifras aparecen en la nomenclatura norteamericana, de forma que cuando hablan de 1,17 billones de personas, se trata realmente de 1.170.000.000 personas. Es decir, de los 8.396 millones que se estima la población mundial, 1.170 millones tendrían problemas de salud mental. Es decir, un 13,93 %. Presentada así, quizás no asuste tanto.
Hay que considerar también que los autores se han centrado en los problemas de salud mental fundamentales, los más graves, con lo que se quedan fuera otros muchos problemas que también acuden a los centros de salud y psicológicos.
Una recomendación para periodistas: cuando entresacáis datos de un artículo así, con cifras y por porcentajes de población, intentad aplicarlas a vuestro entorno, con algo cercano que se entienda. Por ejemplo, ¿cuántas personas con esos problemas (ansiedad, depresión, distimia, trastornos alimentarios, esquizofrenia, trastornos de conducta, etc.) se darían en Madrid capital? Pues 498.330 personas con problemas de salud mental. ¿Se atienden bien en Madrid? ¿Hay dispositivos? ¿Hay profesionales?