Mª Ángela del Castillo Alarcos
Esta efeméride no sucede en la península ibérica desde el 30 de agosto de 1905 (hubo otro en 1912, pero fue anular-total), aunque sí hemos tenido eclipses parciales y dos anulares. Por eso hay tanto revuelo en torno a este gran acontecimiento. La franja de visión del eclipse total pasará del oeste hacia el este por el norte de la península llegando hasta las islas Baleares. Ciudades como Madrid o Barcelona no estarán dentro de la franja de totalidad por lo que lo observarán en fase de parcialidad, al igual que el resto de España.
La primera parcialidad durará unos 55 minutos hasta que el Sol quede cubierto totalmente por la Luna y llegue la oscuridad, como si se hiciera de noche, pero será de muy corta duración: en la zona central, apenas llega la totalidad a dos minutos (1 minuto 49 segundos), mientras que por el norte y por el sur de la franja central de la totalidad, será menor el tiempo de visión de esta. Una vez pasado ese tiempo, se hará de nuevo de día, comenzando la segunda parcialidad hasta retirarse totalmente la Luna de delante del Sol. Esto solamente sucederá en las regiones más occidentales, porque en el resto, hacia el Mediterráneo, como el Sol se pone antes, en la segunda parcialidad ya se habrá escondido por el horizonte.
Para verlo en condiciones, ya que estará muy cerca del horizonte en su totalidad, hay que buscar un lugar fuera de obstáculos como casas o montañas, y dos o tres días antes hacer la prueba de ver ponerse al Sol para comprobar que el lugar elegido esté visible a la hora determinada. Cada población de España (Canarias incluida) puede buscar en el Instituto Geográfico Nacional una infografía con todos los datos de horarios del lugar (IGN Eclipses), que además dará información de los siguientes eclipses de Sol que, afortunadamente, podremos ver desde España en los años sucesivos (total, el 2 de agosto de 2027 y anular, el 26 de enero de 2028).
Para la observación del eclipse es muy necesario hacerse con una protección ocular, dado que, a día de hoy, sabemos lo peligroso que pueden ser los rayos solares para nuestra vista, a pesar de que el Sol durante el eclipse se encontrará muy cerca del horizonte y parecerá menos peligroso en su luminosidad. Las gafas para eclipses homologadas (ISO 12312-2) con CE de Comunidad Europea, son las idóneas, ya que además de ser muy baratas (2 o 3 €) son de máxima protección. Estas deben utilizarse para la parcialidad primera y segunda. En cuanto el Sol está ennegrecido y tapado por la Luna, las gafas deben quitarse para disfrutar de la oscuridad y la corona solar que aparecerá alrededor del disco del Sol, única imagen posible para ver esa tenue corona imposible de ver de otra manera (aparte de los coronógrafos de observatorios astronómicos o telescopios espaciales solares).
Muy importante que los niños estén protegidos al mirar la totalidad; ellos se quitarán y pondrán las gafas, las doblarán o tirarán al suelo, pudiendo deteriorarlas. Por eso un buen consejo es hacer un orificio en las patillas de las gafas de cartón y anudar una cuerdecita o goma para que al quitárselas queden colgadas de su cuello, o muy simpático, hacerse con una máscara de cartón de animales o personajes infantiles, de las que tienen orificios en los ojos, y pegar las gafas por detrás de la máscara, la cual se sujetará con la gomita que suele llevar.
Solamente desear buenos cielos despejados y disfrutar de una efeméride de este calibre, que nos hará sentir la noche en el día, disfrutar de la corona solar, única forma de poder observarla, y poder ver algunas estrellas y planetas junto al Sol. También, a veces, cuando la Luna en su perímetro (llamado limbo lunar), antes de tapar al Sol, tiene vaguadas entre montañas o cráteres, y los rayos de Sol se escapan entre esas vaguadas, formando unas perlas de luz o un fogonazo llamado anillo de diamante, otro espectáculo que veremos si se produce.