María José Sanz
Directora del BC3 (Centro Vasco de Investigación sobre Cambio Climático)
El trabajo de Nature Climate Change se sustenta en una cadena de validación sólida y creíble: 163 registros mareográficos de larga duración reproducidos mediante simulaciones CMIP5 combinadas con movimiento vertical del terreno (VLM) y almacenamiento terrestre de agua (TWS). El remuestreo estratificado (5.000 muestras) utilizado para corregir la fuerte concentración de mareógrafos en Europa y Norteamérica constituye una fortaleza genuina del estudio. Las conclusiones están bien respaldadas para la señal del nivel relativo del mar (RSL, por sus siglas en inglés), que es el verdadero objeto de estudio del trabajo.
Los estudios previos de atribución habían identificado huellas de la influencia humana en componentes individuales (expansión termoestérica, pérdida de glaciares) o en el nivel medio global del mar. Este artículo lleva esa lógica hasta el nivel local del RSL y, por primera vez a escala global, hasta la frecuencia de los eventos extremos, algo que anteriormente solo se había demostrado para el caso aislado del huracán Sandy. También confirma el consenso previo de que es el RSL, y no los cambios en la marejada ciclónica o en las mareas, el principal responsable de las tendencias observadas en los niveles extremos.
Los autores utilizan la generación más antigua de modelos CMIP5 (una decisión justificada por la ausencia de simulaciones con forzamientos individuales de hielo y glaciares en CMIP6). Asimismo, excluyen deliberadamente las no estacionariedades de las marejadas ciclónicas y de las mareas, que otros estudios han demostrado que pueden ser importantes a escala regional; también quedan fuera mares semicerrados como el Mediterráneo y el Báltico.
La conclusión más relevante es que la transformación del riesgo de inundación costera ya está en marcha y no es simplemente una proyección para 2050–2100. Esto tiene implicaciones directas para la planificación de la adaptación, el diseño de infraestructuras y la fijación de primas de seguros. La sugerencia adicional de los autores de que esta evidencia podría contribuir a litigios climáticos y reclamaciones por pérdidas y daños es plausible, aunque más especulativa: la atribución a escala local permite establecer una relación causal física, pero traducir esa causalidad en responsabilidad legal o en la valoración económica de los daños requiere pasos que van mucho más allá de lo que el propio estudio demuestra.