Marta Pina
Investigadora asociada de Paleoprimatología y Paleontología Humana en el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont de la Universitat Autònoma de Barcelona
La nota de prensa refleja correctamente el impacto y la relevancia del descubrimiento de Masripithecus moghraensis en el norte de Egipto. Este hallazgo es fundamental porque presenta un estudio sólido sobre el primer simio del Mioceno encontrado en el norte de África, con una antigüedad de entre 18 y 17 millones de años. Gracias al análisis de sus restos dentales y mandibulares, se aporta nueva evidencia que sugiere que el origen de los hominoideos corona pudo haber tenido lugar en el noreste de Afro-Arabia, una zona tradicionalmente menos explorada que el este de África o Eurasia.
Es cierto que, como indican los autores, el estudio presenta limitaciones debido a que el material recuperado (un fragmento de mandíbula y varios dientes) no permite compararlo fácilmente con todos los taxones de la época. Sin embargo, esta información es sumamente valiosa porque nos obliga a mirar hacia nuevas regiones geográficas para completar el mapa de nuestra evolución. En definitiva, este estudio nos permite colocar una pieza clave en el rompecabezas evolutivo de los hominoideos, sirviendo como un vínculo esencial entre los fósiles de África y los de Eurasia.