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Miguel Ángel López Valverde

Investigador científico del CSIC en el Instituto de Astrofísica de Andalucía (Granada)

Se trata de una observación y una investigación muy interesante, porque la existencia de ondas estacionarias con forma de hexágono exclusivamente en las nubes del polo norte de Saturno parecía indicar que era un fenómeno único, y que había una fuerte y desconocida asimetría entre los dos polos del planeta. Este descubrimiento de una estructura decagonal en el polo sur demuestra que no hay una diferencia fundamental, digamos cualitativa, sino solo cuantitativa entre ambos polos, tal como predecían tanto varios modelos numéricos como algunos experimentos en laboratorio utilizando fluidos en rotación.

Demuestra que se forman estructuras poligonales de modo natural en las fronteras de los fuertes vientos zonales (a lo largo de bandas paralelas al ecuador) cuando estas bandas se estrechan en altas latitudes, debido a fenómenos de turbulencia y cizalladura. Una analogía cotidiana podría ser la turbulencia y los remolinos circulares que ocurren al agitar una taza de café. El número preciso de vértices, según predecían esos estudios, podría ser 6, como se había observado en el polo norte de Saturno, o mayor o menor dependiendo de los valores concretos de los vientos zonales, la profundidad de estos chorros, la latitud a la que se encuentran, la rotación y el radio del planeta, etc. Y esto es exactamente lo que este estudio está confirmando.

Ahora, esta observación abre puertas interesantes para ahondar en nuestro conocimiento de la enigmática atmósfera de los planetas gigantes. En concreto será interesante seguir observando esta estructura decagonal para averiguar su estabilidad en el tiempo; por ejemplo, el hexágono del hemisferio norte es muy estable, pero los vientos zonales en el hemisferio sur son más débiles. O para saber si el origen de esta está ligada a anticiclones cercanos, o si fuese al revés, que estas nubes poligonales fueran generadoras de ciclones y anticiclones adyacentes.

También va a ser un banco de pruebas excelente para esclarecer finalmente cuál de los distintos modelos físicos que se vienen proponiendo para explicar el hexágono del polo norte es el más correcto, pues dicho modelo debería poder predecir y explicar los detalles de ambos fenómenos en ambos polos como parte de una explicación integradora.

Más aún, esos modelos, validados por estas observaciones, nos permitirían entonces deducir propiedades aún desconocidas de las nubes de Saturno y de la rotación diferencial del planeta y de la conexión entre el techo de las nubes y las profundidades de este planeta gaseoso, y aplicarlos a otros planetas, como Júpiter o Venus, donde también se han observado estructuras estables cerca de sus vórtices polares.

ES