Miguel Motas
Profesor de Toxicología en el departamento de Ciencias Sociosanitarias de la Universidad de Murcia
El artículo tiene calidad contrastada y me parece relevante por el volumen de datos que maneja y la aproximación a la realidad de exposición que sufre la población en general a las sustancias químicas, al tener en cuenta no solo el principio activo, sino el resto de las sustancias presentes en la formulación y, por lo tanto, tener en cuenta el efecto mezcla.
Refuerza la idea de que los contaminantes ambientales y disruptores endocrinos contribuyen al riesgo de cáncer de mama, aunque en cierta manera revoluciona la evidencia pues alerta de que se está subestimando el potencial de las sustancias químicas utilizadas con distintos fines, pues hay sustancias no correctamente evaluadas y que se pasan por alto.
El mensaje a la ciudadanía es que hay que limitar en lo posible la exposición innecesaria a sustancias químicas peligrosas, cuando existan alternativas más seguras. Por otro lado, hay que destacar la importancia de exigir que las administraciones mantengan programas de vigilancia, biomonitorización y evaluación toxicológica actualizados.
Las limitaciones son las inherentes a un estudio sobre cáncer, ya que se deben basar en datos toxicológicos en animales, no estableciendo relación causal directa en humanos. Por otro lado, se basa en modelos predictivos y bases de datos, por lo que en determinadas sustancias no hay datos reales de biomonitorización humana.