Nils Christian Stenseth
¿Es un estudio de calidad? ¿Están las conclusiones respaldadas por datos sólidos?
“Me parece un estudio fascinante y de gran calidad. Es cierto que no han demostrado que se trate de peste neumónica, pero tienen razones de peso para suponerlo basándose en la modelización matemática. Es importante tener en cuenta que en el siglo XIX se desconocía la forma neumónica de la peste —esta forma de la enfermedad fue descubierta por primera vez en 1910 por el profesor chino Wu Lien-teh, un descubrimiento por el que fue nominado al Premio Nobel de Medicina y Fisiología (aunque, lamentablemente, no lo obtuvo)—.
Me parece interesante que documenten de forma bastante convincente que las ratas u otros roedores no pudieron haber participado en la propagación de la bacteria entre las personas. Por lo tanto, es probable que la propagación entre personas se produjera a través de gotículas y/o de ectoparásitos humanos, como las pulgas y los piojos. Esta es una parte importante del estudio, ya que muestra claramente que las ratas y otros roedores no pudieron haber formado parte de la propagación de la bacteria entre la población humana.
El estudio es importante porque demuestra que los registros de archivo pueden utilizarse para la modelización epidemiológica, lo que hace que los resultados sean más cuantitativos”.
¿Hay alguna limitación significativa que debamos tener en cuenta?
“La limitación es que no hay pruebas de peste neumónica, solo indicios (aunque bastante sólidos)”.
¿Qué implicaciones tienen estos resultados?
“La peste humana es la enfermedad infecciosa más devastadora de la historia; por ello, este estudio nos ayuda a comprender mejor nuestra historia como especie”.