José M. Ordovás
Investigador senior en el Centro de Investigación Jean Mayer USDA sobre Nutrición Humana y Envejecimiento y profesor de Nutrición y Genómica en la Escuela de Ciencias y Políticas de Nutrición Gerald J. y Dorothy R. Friedman, ambos de la Universidad Tufts (EEUU)
Más que cambiar nuestra visión de la obesidad, este trabajo la refuerza. El aumento de la obesidad no se explica por cambios genéticos recientes, sino por cambios ambientales que afectan más a quienes tienen mayor susceptibilidad genética.
O dicho de manera diferente, yo no diría que sea un hallazgo inesperado, sino una buena confirmación con datos de cohortes. La obesidad ha aumentado demasiado rápido para atribuirla a los genes, pero el ambiente actual puede hacer que la predisposición genética pese más.
La limitación clara es que no identifica qué componentes concretos del ambiente son los responsables del aumento y de esa interacción con los genes.