Los cambios sociales han provocado que la relación entre genética y obesidad se haya vuelto más fuerte en las últimas décadas, según un estudio
Un equipo del Reino Unido ha analizado el índice de masa corporal (IMC) y variantes genéticas asociadas con la obesidad en cuatro generaciones británicas nacidas en 1946, 1958, 1970 y 2001, es decir, antes y después del aumento de las tasas de obesidad. Los resultados indican que las personas con una predisposición genética a tener un IMC elevado son probablemente más susceptibles que otras a los cambios en su entorno que favorecen la obesidad, como los que se han producido en las últimas décadas relacionados con la comida ultraprocesada o el sedentarismo. Es decir, aunque la genética no ha cambiado, el ambiente obesogénico ha hecho que su asociación con la obesidad se haya reforzado. El trabajo se publica en Plos Genetics.
Ordovás - Genética entorno
José M. Ordovás
Investigador senior en el Centro de Investigación Jean Mayer USDA sobre Nutrición Humana y Envejecimiento y profesor de Nutrición y Genómica en la Escuela de Ciencias y Políticas de Nutrición Gerald J. y Dorothy R. Friedman, ambos de la Universidad Tufts (EEUU)
Más que cambiar nuestra visión de la obesidad, este trabajo la refuerza. El aumento de la obesidad no se explica por cambios genéticos recientes, sino por cambios ambientales que afectan más a quienes tienen mayor susceptibilidad genética.
O dicho de manera diferente, yo no diría que sea un hallazgo inesperado, sino una buena confirmación con datos de cohortes. La obesidad ha aumentado demasiado rápido para atribuirla a los genes, pero el ambiente actual puede hacer que la predisposición genética pese más.
La limitación clara es que no identifica qué componentes concretos del ambiente son los responsables del aumento y de esa interacción con los genes.
Morales - Genética entorno
Cristóbal Morales
Responsable de la Unidad Salud Metabólica, Diabetes y Obesidad Hospital Vithas Sevilla y vocal de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO)
El artículo es una joya, es realmente precioso y de alto interés. La idea general la conocíamos, pero tener estudiadas genéticamente a cuatro generaciones de ingleses que nos revelen que el entorno actual, la sociedad obesogénica, potencia la expresión de estos genes que regulan el hambre y la saciedad es importante. Realmente esta epidemia de obesidad no se debe a un cambio de genes, sino que es el cambio de entorno lo que permite que la fuerza genética se manifieste más.
Un posible titular sería que el código postal hace que el código genético se exprese con mucha más fuerza. Si en los niños de la posguerra de 1946 el efecto de la genética tenía un impacto de 0.46 sobre el índice de masa corporal, ahora vemos que esa fuerza se ha multiplicado por dos en esta última generación. La sociedad obesogénica hace que se expresen con mayor fuerza los genes que nos predisponen a tener obesidad.
También hay tres puntos muy importantes. Primero, de la desigualdad de distribución de riesgo vemos que las personas más obesas tienen una expresión mayor de esos genes. Eso permite ayudar a entender las causas biológicas que llevan a las personas a tener sobrepeso u obesidad.
Segundo, pone sobre la mesa un problema de salud pública y la obligación de legislar para proteger a esta población, entendiendo el impacto en la expresión génica que tiene la sociedad obesogénica. Y tercero: tenemos que caminar hacia una medicina de precisión y profundizar en el diagnóstico, porque hoy sabemos que la carga genética a veces influye en un 50-70 % en este aumento de peso. Para mí, el titular sería que el código postal está potenciando, está ganando al código genético.
Simplemente no cambia la genética, lo que cambia es la expresión de esos genes que actualmente se expresan con el doble de fuerza que en anteriores generaciones. Eso hay que entenderlo; nos obliga a actuar.
En resumen, el artículo es una auténtica preciosidad y la metodología es bastante buena. Da mucho de qué hablar, genera mucho debate y pone sobre la mesa una verdad incómoda que tenemos la obligación de afrontar como un problema de salud pública.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
- No aleatorizado
- Estudio observacional
- Humanos
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
- No aleatorizado
- Estudio observacional
- Humanos
Wright et al.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
- No aleatorizado
- Estudio observacional
- Humanos