Un metaanálisis constata la recuperación de peso tras abandonar los fármacos contra la obesidad

Dejar de tomar los fármacos para la pérdida de peso va seguido de una recuperación del peso y de la reversión de los efectos beneficiosos sobre marcadores de la salud cardiovascular y metabólica, como el colesterol elevado y la presión arterial alta, según concluye un metaanálisis publicado por The BMJ. La investigación incluye 37 estudios publicados hasta febrero de 2025 en los que participaron más de 9.300 personas. 

08/01/2026 - 00:30 CET
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2026 08 01John Wilding Obesidad

John Wilding

Catedrático de Medicina en el departamento de Medicina Cardiovascular y Metabólica y médico consultor honorario de la Universidad de Liverpool (Reino Unido)

Science Media Centre Reino Unido

Este artículo es un análisis exhaustivo de los datos disponibles sobre la recuperación de peso tras la interrupción de los tratamientos para la pérdida de peso (señalo que soy el autor principal del ensayo de extensión STEP 1 con semaglutida y también autor de algunos de los otros ensayos que han abordado esta cuestión). Observo que una parte considerable de los datos se refiere a medicamentos más antiguos que ya no están disponibles; sin embargo, coincido en que los datos parecen ser válidos en todas las clases de fármacos y también para los medicamentos más nuevos que se utilizan con mayor frecuencia en la actualidad. 

  1. Los resultados no son sorprendentes. La obesidad es una enfermedad crónica que suele recaer cuando se suspende el tratamiento. No esperamos que las intervenciones para otras enfermedades crónicas (por ejemplo, diabetes, hipertensión o hipercolesterolemia) sigan funcionando cuando se interrumpe el tratamiento y no existe ninguna razón científica para esperar que la obesidad sea diferente. 

  1. Sabemos, a partir de estudios en diabetes y del ensayo SELECT con semaglutida en personas sin diabetes, que las personas con alto riesgo de enfermedad cardiovascular tienen menos probabilidades de sufrir un evento cardiovascular adverso, como un infarto de miocardio o un ictus, si toman fármacos basados en GLP-1 a largo plazo (estos estudios suelen tener una duración de tres a cinco años). 

  1. Por lo tanto, deberíamos considerar estos tratamientos como terapias a largo plazo y no como una solución rápida. 

  1. Observo que la recuperación de peso tendió a ser más lenta tras intervenciones intensivas sobre el estilo de vida. Sería cauto al interpretar este hallazgo, ya que las poblaciones incluidas en estos ensayos probablemente sean diferentes de las incluidas en los ensayos con medicación; en cualquier caso, siempre abogaría por que el apoyo al estilo de vida se utilice junto con los medicamentos para la pérdida de peso, con el fin de optimizar los resultados. 

Conflictos de interés: John Wilding informa haber realizado en los últimos 36 meses trabajos de consultoría y/o participación en consejos asesores para la industria farmacéutica, contratados a través de la Universidad de Liverpool (sin pagos personales), para Alnylam, Amgen, AstraZeneca, Boehringer Ingelheim, Cytoki, Kailera, Lilly, Menarini, Metsera, Napp, Novo Nordisk, Pfizer, Prosciento, Response Pharmaceuticals, Rhythm Pharmaceuticals, Saniona, Shionogi y Ysopia; haber recibido financiación para ensayos clínicos de Amgen, AstraZeneca y Novo Nordisk, así como honorarios personales y/o pagos por conferencias de AstraZeneca, Boehringer Ingelheim, Medscape, Novo Nordisk y Menarini. Fue presidente anterior de la World Obesity Federation, es miembro de la Association for the Study of Obesity, Diabetes UK, la EASD, la ADA, la Society for Endocrinology y el Comité de Nutrición de los Rank Prize Funds. Entre 2009 y 2024 fue responsable nacional del Grupo de Especialidad en Metabolismo y Endocrinología de la Red de Investigación Clínica del NIHR del Reino Unido. 

ES

2026 08 01 Marie Spreckley Obesidad

Marie Spreckley

Investigadora de Prevención de la Diabetes y Trastornos Metabólicos Relacionados en Grupos de Alto Riesgo, Unidad de Epidemiología del MRC de la Universidad de Cambridge (Reino Unido)

Science Media Centre Reino Unido

Esta revisión sistemática y metaanálisis reúne 37 estudios con 9.341 participantes y muestra un patrón consistente: tras suspender la medicación para el control del peso, el peso se recupera y las mejoras en los marcadores de riesgo cardiometabólico tienden a disminuir con el tiempo. Los autores estiman una recuperación media de peso de alrededor de 0,4 kg por mes tras el cese del tratamiento, con un retorno del peso a los valores basales aproximadamente a los 1,7 años. En los ensayos incluidos, la recuperación de peso tras suspender la medicación fue mayor que la observada después de programas conductuales de control del peso, incluso teniendo en cuenta la cantidad de peso perdido durante el tratamiento. Los autores también modelaron cambios en marcadores como la HbA1c, la presión arterial y los lípidos, proyectando un retorno hacia los valores basales en alrededor de 1,4 años tras la suspensión. 

La nota de prensa refleja en términos generales los hallazgos del estudio, pero es importante distinguir entre los datos observados y las proyecciones modeladas. El análisis incluye una mezcla de diseños de estudio, y muchos no presentaban bajo riesgo de sesgo. Para los medicamentos más nuevos basados en incretinas, como la semaglutida y la tirzepatida, la base de evidencia sigue siendo relativamente pequeña y el seguimiento tras suspender el tratamiento se limita a alrededor de 12 meses. Como resultado, las afirmaciones a más largo plazo, incluida la recuperación total del peso en dos años, se basan en extrapolaciones más allá de los datos disponibles. Las comparaciones con programas conductuales son indirectas y, por lo tanto, deben interpretarse como sugestivas y no definitivas. 

En términos del mundo real, los hallazgos refuerzan que el manejo de la obesidad suele requerir planificación a largo plazo. Si las personas suspenden la medicación, muchas probablemente necesitarán apoyo nutricional y conductual continuo, y los servicios de salud deberían anticipar que los beneficios cardiometabólicos pueden disminuir a medida que se recupera el peso. El estudio no muestra que el apoyo conductual prevenga de forma fiable la recuperación tras suspender la medicación, lo que pone de relieve la necesidad de más investigación sobre estrategias eficaces y escalables para el mantenimiento del peso a largo plazo junto con la farmacoterapia.

Conflictos de interés: “Soy nutricionista colegiada e investigadora en el manejo conductual del peso. No tengo relaciones financieras con la industria ni con fabricantes de medicamentos para el control del peso basados en GLP-1 o GIP/GLP-1 que declarar”. 

ES

2026 08 01 Adam Collins Obesidad

Adam Collins

Profesor asociado de Nutrición de la Universidad de Surrey (Reino Unido)

Science Media Centre Reino Unido

Este es un artículo oportuno e importante que no se centra en la pérdida de peso, sino en el problema mucho mayor de mantener cualquier peso perdido. La recidiva ponderal es un problema común observado en todas las intervenciones de pérdida de peso, y cierta recuperación de peso en quienes dejan los fármacos GLP-1 sería, en cierto modo, inevitable. Sin embargo, lo que este trabajo sugiere de forma importante es que la recuperación de peso se amplifica cuando se deja de tomar estos medicamentos. 

Hay explicaciones plausibles para ello. La primera se relaciona con cómo funcionan estos fármacos. Proporcionar artificialmente niveles de GLP-1 varias veces superiores a lo normal durante un periodo prolongado puede hacer que el organismo produzca menos GLP-1 natural y también que sea menos sensible a sus efectos. No hay problema mientras se toman los fármacos, pero en cuanto se retira este ‘arreglo’ de GLP-1, el apetito deja de estar controlado y comer en exceso se vuelve mucho más probable. Como cualquier adicción, dejarlo de golpe es un verdadero desafío. Esto se agrava aún más si la persona en cuestión ha dependido únicamente del GLP-1 para hacer el trabajo pesado durante la pérdida de peso, es decir, suprimiendo artificialmente el apetito sin establecer cambios dietéticos o conductuales que le ayuden a largo plazo. 

Estos autores reconocen que esta revisión está limitada por el tiempo de seguimiento de las personas y por el posible sesgo en los estudios. No obstante, los autores proyectan, basándose en los estudios observados, que todo el peso se recuperaría en un plazo de dos años. Aún más preocupante, sabemos por otros estudios de pérdida de peso que algunas personas no solo recuperan el peso perdido, sino que superan su peso original. Esto es especialmente preocupante dado que muchas personas que pagan de forma privada por estos fármacos pueden no tener tanto sobrepeso para empezar. 

Así, el mensaje clave que respalda este artículo es que los fármacos para la pérdida de peso (agonistas del GLP-1) han hecho que perder peso sea, posiblemente, muy fácil, pero mantener esa pérdida es ahora un reto mayor que nunca. Especialmente, teniendo en cuenta la enorme ola de personas que probablemente dejarán estos fármacos en los próximos meses y años. Esto subraya una necesidad aún mayor de estrategias sólidas de dieta, conducta y estilo de vida tanto a nivel individual como de salud pública. 

Declara no tener conflicto de interés
ES

2026 08 01 Naveed Sattar Obesidad

Naveed Sattar

Catedrático de Medicina Cardiometabólica y médico consultor honorario de la Universidad de Glasgow (Reino Unido)

Science Media Centre Reino Unido

Este es un análisis excelente dadas las limitaciones de los datos, pero los hallazgos no son inesperados y se alinean con lo que ya sabemos: los fármacos para la pérdida de peso funcionan bien cuando se toman de forma continuada y la recuperación de peso suele ocurrir tras suspenderlos. Tampoco sorprende que la pérdida de peso con medicación sea algo más rápida que con cambios en el estilo de vida, ya que los participantes en ensayos de estilo de vida tienden a estar más motivados y a tener mayor autoeficacia que los de los ensayos farmacológicos. 

Es importante destacar que el uso continuado de estos medicamentos durante 3–4 años permite a las personas mantener un peso significativamente menor del que tendrían de otro modo, un beneficio que no suele observarse con la pérdida de peso inducida por el estilo de vida, donde muchos recuperan peso con el tiempo. 

Este artículo aún no puede decirnos si el uso a corto plazo ofrece beneficios duraderos para los órganos, pero es plausible que pesar menos durante incluso 2–3 años gracias al uso a corto plazo de estos medicamentos pueda ayudar a ralentizar el daño en articulaciones, corazón y riñones. Se necesitarán ensayos de resultados más grandes y prolongados para responder a esa pregunta. 

Por último, aunque el editorial argumenta que las prácticas dietéticas y de estilo de vida saludables deberían seguir siendo la base del tratamiento de la obesidad, esto pasa por alto la realidad de nuestros entornos altamente obesogénicos. En tales contextos, los medicamentos son esenciales para muchas personas que viven con IMC muy elevados para gestionar su peso de forma eficaz. 

Conflictos de interés: Naveed Sattar ha actuado como consultor y/o ha recibido honorarios como ponente de Abbott Laboratories, AbbVie, Afimmune, Amgen, AstraZeneca, Boehringer Ingelheim, Carmot Therapeutics, Eli Lilly, GlaxoSmithKline, Hanmi Pharmaceuticals, Janssen, Menarini-Ricerche, Merck Sharp & Dohme, Metsera, Novartis, Novo Nordisk, Pfizer, Sanofi y Roche; y ha recibido apoyo en forma de subvenciones, abonadas a su universidad, de AstraZeneca, Boehringer Ingelheim, Novartis y Roche. No posee acciones en ningún ámbito médico. 

ES
Publicaciones
Weight regain after cessation of medication for weight management: systematic review and meta-analysis
    • Revisado por pares
    • Humanos
    • Revisión sistemática
    • Metaanálisis
Revista
The BMJ
08/01/2026
Autores

Sam West et al.

Tipo de estudio:
  • Revisado por pares
  • Humanos
  • Revisión sistemática
  • Metaanálisis
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