Hospital Vithas Sevilla
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Responsable de la Unidad Salud Metabólica, Diabetes y Obesidad Hospital Vithas Sevilla y vocal de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO)
Según los resultados de dos ensayos clínicos publicados en Annals of Internal Medicine, en adultos con riesgo cardiometabólico alto, casi 80 minutos de privación de sueño por noche durante seis semanas provocaron un aumento de cerca de medio kilo, así como de la circunferencia de la cintura. En total se incluyeron 95 participantes con un patrón de sueño de al menos siete horas por noche. Los niveles de leptina, hormona que controla el balance energético, y el tiempo sedentario también aumentaron con la privación de sueño.
Un equipo internacional ha analizado datos recogidos entre 1990 y 2024 de casi un millón de personas en siete países respecto a su índice de masa corporal, niveles de colesterol y de presión arterial. Los resultados indican que, en adultos mayores de 40 años, dichos niveles se han ido acercando hasta hacerse bastante similares de forma global en personas obesas y no obesas, posiblemente por la extensión en el uso de tratamientos. A pesar de estos datos, los autores recuerdan que hay otros riesgos asociados a la obesidad no recogidos en el estudio, como la diabetes, la enfermedad renal o el cáncer, entre otros. El trabajo se publica en The Lancet.
Un equipo del Reino Unido ha analizado el índice de masa corporal (IMC) y variantes genéticas asociadas con la obesidad en cuatro generaciones británicas nacidas en 1946, 1958, 1970 y 2001, es decir, antes y después del aumento de las tasas de obesidad. Los resultados indican que las personas con una predisposición genética a tener un IMC elevado son probablemente más susceptibles que otras a los cambios en su entorno que favorecen la obesidad, como los que se han producido en las últimas décadas relacionados con la comida ultraprocesada o el sedentarismo. Es decir, aunque la genética no ha cambiado, el ambiente obesogénico ha hecho que su asociación con la obesidad se haya reforzado. El trabajo se publica en Plos Genetics.
En el tratamiento de la obesidad, mantener la pérdida de peso es la fase más difícil. Dos ensayos clínicos independientes publicados en Nature Medicine han seguido dos estrategias diferentes para ello. El primero es un ensayo en fase 3b con el medicamento GLP-1 orforglipron administrado de forma oral y diaria durante 52 semanas. Este incluyó 376 adultos en Estados Unidos que ya habían completado 72 semanas de tratamiento inyectable con tirzepatida o semaglutida. Casi un 75 % y un 80 % respectivamente de los pacientes de cada inyectable mantuvieron la pérdida de peso. El segundo ensayo incluyó 90 adultos con obesidad de Países Bajos que siguieron una dieta hipocalórica durante ocho semanas y luego recibieron un suplemento diario de la bacteria Akkermansia muciniphila durante 24 semanas, junto con una dieta saludable. Aunque quienes recibieron el suplemento recuperaron más del 13 % del peso perdido inicialmente, los que tomaron placebo recuperaron casi el 33 %.
Los medicamentos GLP-1 para el tratamiento de la obesidad muestran una notable variabilidad entre individuos. Utilizando datos de 23andMe, científicos de esta compañía de test genéticos han realizado estudios de asociación del genoma completo en casi 28.000 personas tratadas con estos fármacos, junto con la pérdida de peso autoinformada y los efectos adversos. Sus resultados, publicados en Nature, han identificado variaciones en dos genes implicados en las vías hormonales intestinales que regulan el apetito y la digestión, aunque advierten de que los efectos de la genética parecen modestos.
La semaglutida oral no es eficaz para ralentizar la progresión en pacientes con enfermedad de Alzheimer leve, según concluyen los primeros grandes ensayos clínicos aleatorizados de fase 3 publicados en The Lancet. En estos ensayos, unos 3.800 pacientes de entre 55 y 85 años con un diagnóstico confirmado y síntomas leves recibieron hasta 14 mg diarios de semaglutida oral o un placebo. Tras dos años, no se observó ninguna diferencia significativa en la progresión de la enfermedad.
El uso del fármaco orforglipron reduce más los niveles de azúcar en la sangre y el peso corporal que la semaglutida, el otro tratamiento oral disponible de tipo agonista del receptor GLP-1, según un ensayo clínico de fase III. El ensayo, financiado por la empresa Eli Lilly, incluyó 1.500 personas con diabetes tipo 2 que tomaron el fármaco durante un año en cinco países, y los resultados se publican en The Lancet.
En declaraciones a los medios en Barcelona, el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, ha anunciado que el ministerio prohibirá la venta de bebidas energéticas a los menores de 16 años en España. La normativa abarcará también a menores de 18 años cuando las bebidas contengan más de 32 miligramos de cafeína por 100 mililitros.
Los medicamentos agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), empleados para el control de la obesidad y la diabetes tipo 2, se asocian con cambios en la compra de alimentos a favor de opciones más saludables. Este resultado, publicado en la revista JAMA Network Open, se obtuvo gracias al análisis de casi dos millones de tiques de compra de más de 1.100 participantes en Dinamarca. Aquellos que iniciaron un tratamiento con fármacos GLP-1 pasaron a realizar compras con menos calorías, azúcares, grasas saturadas y carbohidratos, junto con un aumento modesto del contenido proteico. Asimismo, se observó una disminución en la compra de alimentos ultraprocesados.
Un artículo publicado en Nature Medicine recoge el nuevo marco para tratar farmacológicamente la obesidad y sus complicaciones por parte de la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad (EASO por sus siglas en inglés). Las nuevas directrices contemplan que la semaglutida y tirzepatida sean el tratamiento de primera línea para esta enfermedad y la mayoría de las dolencias asociadas. El equipo de autores, con participación española, ha revisado la evidencia científica sobre los efectos de los medicamentos en la pérdida de peso total y en sus complicaciones, y ha diseñado un algoritmo para ayudar al personal médico a orientar el tratamiento, teniendo en cuenta el historial de cada paciente y los perfiles de acción de los medicamentos disponibles.