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Pere Salas-Vives

Profesor titular de Historia Contemporánea de la Universidad de las Illes Balears y vicedecano del Grado de Historia

El trabajo constituye una aportación relevante al estudio de la peste y, especialmente, del brote epidémico que afectó al levante mallorquín en 1820, concretamente, a las localidades de Son Servera, Capdepera, Artà y Sant Llorenç, aunque los autores solamente estudian las dos primeras. 

Mediante la combinación de una rigurosa explotación de las fuentes históricas y de la modelización matemática, los autores cuestionan la interpretación clásica que atribuye un papel central (o determinante) a los roedores en la dinámica de transmisión de la enfermedad, que daría lugar a la forma bubónica. Sus resultados sugieren que la propagación interpersonal, ya fuese la caracterizada como neumónica o mediante ectoparásitos humanos, pudo desempeñar un papel mucho más importante de lo tradicionalmente aceptado, especialmente en este caso. De ahí que muchos de los afectados no llegasen a presentar bubones (y, al mismo tiempo, confundiese a los médicos de la época sobre la definición de la enfermedad).  

De este modo, el artículo se sitúa en el debate historiográfico abierto por autores como Ole J. Benedictow, sobre la ponderación de los mecanismos de difusión de la peste en Europa. Asimismo, ofrece una explicación convincente de la elevadísima mortalidad registrada durante la epidemia mallorquina y aporta nuevos argumentos para comprender la eficacia de las medidas de aislamiento y contención, adoptadas por las autoridades sanitarias de la época siguiendo los preceptos de la medicina contagionista.

ES