Rafael Urrialde de Andrés
Académico numerario y vicepresidente de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), y académico de honor de la Academia Española de Nutrición y Dietética (AEND)
Es un estudio de modelización, aunque la muestra debería ser más grande para este tipo de análisis, lo que implica que no conlleva ningún tipo de causalidad. Pone de manifiesto lo que otros estudios ya han ratificado, aunque en este caso solo esté realizado con avena, como en otros que ya se han publicado. El foco en el que el trabajo se centra son varios micronutrientes: iodo, calcio, riboflavina (vitamina B2) y cianocobalamina (vitamina B12), que son los deficitarios en este tipo de productos alimenticios, pero también deberían haber analizado otros como: vitamina A, D, K y E o selenio, zinc o incluso fósforo, con la importancia de la relación calcio/fósforo (2 - 1,5/1) para la fijación del calcio.
El estudio está bien planteado, aunque bajo el título primero se puede tener la concepción que es para todos los productos alimenticios a base de plantas, cuando solo son aquellos con o a base de avena; es decir, no se comparan de soja, de arroz, de almendra, etc. Esto implicar que en el título debería aparecer la avena, además del país o territorio en el que se ha realizado –Reino Unido–, como ha ocurrido con otros trabajos similares publicados en revistas científicas como el de Khalil y Herter-Aeberli de 2023 para Suiza o el de Lawrence y col. de 2025 para Australia. Habría que indicar en el titular el territorio para el que se ha analizado la muestra.
Por otro lado, y para todos los estudios de este tipo realizados con productos alimenticios de base vegetal análogos a las leches y derivados lácteos, las denominaciones van alejadas de lo que se contempla bajo la actividad de gestión del riesgo en el concepto análisis del riesgo dentro de la seguridad. Para las bebidas vegetales no habría que incluir el término “alternativa” sino “análoga” o “equivalente”. El trabajo debería usar la denominación Plant Based analogue o Plant Based equivalent, pero no se tendría que denominar: Plant Based Alternative. Por tanto, el trabajo tendría que haberse titulado: Replacing dairy with plant-based analoguess could reduce iodine intake, but fortification would prevent this, modelling study suggest.
Este trabajo claramente pone de manifiesto que estos productos alimenticios, aunque pueden tener un valor nutricional muy interesante, no son de la misma composición. Aunque el momento de consumo pueda ser equivalente al de la leche o los productos lácteos, si no están enriquecidos –sobre todo en calcio, iodo, vitamina B2 y vitamina B12–, según estos datos, podrían generar carencias nutricionales, lo que podría conducir a déficits nutricionales.