Ramón Salaverría
Catedrático de Periodismo en la Universidad de Navarra y coordinador de Iberifier (Iberian Digital Media Observatory)
¿La investigación es de buena calidad?
“Es una investigación experimental con una muestra de casi 5.000 usuarios de X en Estados Unidos, durante un período de siete semanas en el verano de 2023. Este período corresponde a seis meses más tarde de la compra de Twitter por Elon Musk y un año antes de que este diera su respaldo público al entonces candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump. Tanto por su tamaño muestral como por los procedimientos de recolección y análisis de los datos, se trata de una investigación rigurosa, como se espera de una revista científica de la calidad científica de Nature. Cabe señalar, además, que el equipo investigador hizo el experimento por medios propios y sin la colaboración de X, lo cual refuerza la independencia de los resultados”.
¿Cómo encaja con la evidencia existente?
“Desde que redes como Facebook o Twitter aparecieron en la primera década de 2000, teorías como la cámara de eco o el filtro burbuja han planteado que las redes sociales actúan como filtros selectivos de ciertas opiniones. Según estas teorías, a través de sus algoritmos secretos las redes estarían actuando como guardabarreras (gatekeepers) de la información, aumentando la visibilidad de ciertos contenidos y reduciendo otros. En su afán por maximizar la fidelización de los usuarios, las redes sociales se habrían convertido en filtros inadvertidos de la información que consumen sus usuarios.
En las dos últimas décadas, se han realizado varios estudios que han medido estos efectos de filtro y de refuerzo selectivo de contenidos por parte de las redes en su conjunto. Lo singular de este estudio publicado en Nature es que analiza los efectos de X en el posicionamiento político de sus usuarios, analizando respectivamente el modo “Para ti” de X, aquel que presenta publicaciones de acuerdo con una selección algorítmica determinada por la propia red social, con el modo “Siguiendo”, donde es cada usuario quien decide qué cuentas visualiza y recibe las publicaciones en orden cronológico. El estudio ha comprobado que, usado de manera recurrente, el modo “Para ti”, la selección algorítmica, propicia en los usuarios de X un desplazamiento hacia posiciones políticas más conservadoras.
Ahora bien, el efecto no incide de igual manera en todas las personas, sino que varía según su posicionamiento de partida en el arco ideológico. Quienes al principio del experimento se autodefinieron como progresistas (‘liberales’, según la terminología del estudio) sufrieron un efecto relativamente limitado de desplazamiento hacia posiciones conservadoras; en cambio, quienes al inicio afirmaron alinearse con posiciones conservadoras o independientes, evolucionaron hacia posiciones todavía más conservadoras”.
Los datos son sobre usuarios de EE.UU. ¿Puede ser que en otros países el algoritmo también dirija hacia puntos de vista más conservadores?
“Puede ser. Sin embargo, de momento es solo una hipótesis. Habría que comprobar mediante estudios adicionales si la configuración específica de X en cada país y en cada lengua se traduce en un fenómeno análogo de escoramiento ideológico hacia posiciones conservadoras como el detectado en Estados Unidos. Asimismo, hay que tener presente que, más allá de X, las particularidades políticas de cada país pueden contribuir a potenciar o, por el contrario, a moderar este efecto. De momento, lo que este estudio permite afirmar es que en Estados Unidos este efecto se ha comprobado”.
¿Tiene alguna limitación importante que haya que tener en cuenta?
“Los autores del estudio destacan dos limitaciones principales: en primer lugar, el hecho de que los resultados deben circunscribirse a la red X y, en segundo lugar, que el período de tiempo en el que se realizó el experimento tiene una incidencia relevante.
En cuanto a la primera limitación, no hay que exagerar diciendo que todas las redes sociales influyen en las opiniones políticas de sus usuarios igual que X. De hecho, los autores del estudio señalan que las preferencias de los dueños de cada plataforma pueden hacer que cada red social influya de forma distinta en sus usuarios.
En cuanto a la limitación temporal, el estudio se realizó durante un período de siete semanas, en el verano de 2023. Aunque se trata de un tiempo relativamente prolongado, no permite determinar cuáles son los efectos en plazos más largos, como, por ejemplo, años de exposición a las redes”.