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William C Ratcliff

Profesor e investigador en el departamento de Biología del Instituto Tecnológico de Georgia (Estados Unidos)

Este es un artículo realmente importante. Conozco bien al grupo de Toni Gabaldón (sin conflictos de interés, solo coincidimos en una reunión), y tienen una sólida reputación en este campo. Los análisis parecen meticulosos, y la consistencia de los resultados en múltiples conjuntos de datos es tranquilizadora.  

La explicación convencional de la eucariogénesis suele centrarse en un único evento simbiótico: una arquea Asgard incorpora una alfaproteobacteria, esta se convierte en la mitocondria, y a partir de ahí todo se desarrolla. Este trabajo demuestra que la realidad fue mucho más compleja e interesante. El linaje protoeucariota adquirió genes de múltiples grupos bacterianos no relacionados durante un periodo de tiempo probablemente muy extenso y la endosimbiosis mitocondrial, si bien importante, fue solo un episodio en una historia mucho más larga de interacciones. Tendemos a sobrevalorar la mitocondria en nuestra concepción de los orígenes eucariotas, y este artículo corrige esa idea.  

Además, tiene una lógica impecable. Si las arqueas de Asgard fueron capaces de establecer una relación simbiótica con un linaje bacteriano, internalizando gran parte de su genoma, no hay razón para suponer que esa fuera la única interacción de este tipo. Estos organismos estaban integrados en complejas comunidades microbianas, y las huellas de esas interacciones ecológicas aún son legibles en los genomas eucariotas miles de millones de años después. Esto también plantea la cuestión de si algunos de estos genes provenían de endosimbiontes anteriores que se perdieron, quizás antes del inicio de la simbiosis que dio origen a la mitocondria. Tendemos a olvidar la ecología cuando analizamos la reconstrucción genómica antigua desde una perspectiva más amplia, y este trabajo nos recuerda su enorme importancia.  

El hallazgo del virus es particularmente fascinante. La idea de que los Nucleocytoviricota estuvieran transfiriendo información genética entre linajes dispares y hacia la línea protoeucariota refuerza el creciente reconocimiento de que los virus desempeñan un papel fundamental en la dinámica evolutiva a largo plazo. Los límites entre linajes (¡quizás especialmente para este linaje!) parecen ser mucho más permeables de lo que solemos creer.  

En conjunto, el artículo presenta argumentos convincentes de que la eucariogénesis no fue una transición de fase desencadenada por un único evento, sino un proceso gradual de ensamblaje genético a partir de un entorno microbiano diverso, y nos muestra cuánto nos queda por aprender sobre cómo se desarrolló dicho proceso.

ES