Autor/es reacciones

Ria Devereux

Investigadora en materia medioambiental de la Universidad de East London (UEL)

Estudios anteriores han demostrado que los microplásticos y los nanoplásticos están presentes en el cuerpo humano, incluso en muestras de sangre. Este estudio amplía los conocimientos existentes al analizar la sangre coronaria y relacionar estas muestras con la enfermedad coronaria crónica y el infarto agudo de miocardio.

El estudio no demuestra que los microplásticos y los nanoplásticos provoquen infartos. En cambio, este estudio refuerza la teoría o hipótesis de que los microplásticos y nanoplásticos pueden ser perjudiciales para nuestra salud, pero no modifica nuestro conocimiento actual ni establece una causalidad definitiva.

Este estudio presenta múltiples limitaciones, entre ellas un tamaño reducido de la muestra (61 personas), un diseño observacional transversal y la exclusión de muchas posibles vías de exposición a los microplásticos y nanoplásticos, como la alimentación o la exposición laboral, por citar algunas. Dado que el diseño del estudio es transversal, analiza la exposición y la enfermedad al mismo tiempo y, por lo tanto, no puede determinar si los microplásticos y nanoplásticos causaron la enfermedad, aumentaron a causa de ella o simplemente se encuentran en la sangre debido a la exposición ambiental. Otro problema es que las muestras se tomaron durante o después de un episodio, por lo que no está claro si la presencia de microplásticos era elevada antes del episodio.

El elevado porcentaje de fumadores tanto en el grupo STEMI como en el CCS —ambos por encima del 70 %— también plantea dudas, sobre todo porque el número de paquetes al año es mayor en el grupo STEMI. Esto confirma lo que ya sabemos sobre la relación entre los infartos y el tabaquismo, pero dificulta determinar si existe una relación entre los microplásticos y los infartos, entre los microplásticos y el tabaquismo, o si la exposición a los microplásticos se debe a otra causa.

El estudio es interesante y, aunque no demuestra que los micro y nanoplásticos provoquen infartos, sí pone de manifiesto las dificultades que entraña trasladar los estudios sobre microplásticos —que investigan su impacto en el cuerpo humano— de un entorno de laboratorio extremadamente controlado a poblaciones humanas del mundo real, donde los estudios se complican debido a múltiples factores, como la genética, el estilo de vida, la exposición y otros elementos que influyen en el riesgo de enfermedad.

ES