El ilustrativo artículo Heat-related urban mortality attributable to human-induced climate change in Europe in summer 2026 resalta el efecto récord en la mortalidad de las olas de calor sobre Europa, un exceso de muertes que ha sido mayor que la suma de las oleadas previas de los años 2003 y 2022. Las oleadas de calor de este año 2026 afectaron significativamente no solo a ancianos, sino también a adultos jóvenes. Dicha investigación destaca el aumento de la temperatura de 2,6 ºC en el sur de Europa (que es ya superior al umbral del 1,5 ºC del tratado internacional del Acuerdo de París) e incluye a unos 22 millones de personas de 44 ciudades españolas, por las que estiman un exceso de mortalidad de 6.824 defunciones (durante los meses de junio a agosto) atribuibles en un 77 % al calentamiento antropogénico, principalmente, por la combustión de materia fósil.

Los autores contrastan su metodología con los sistemas oficiales de vigilancia de nuestro entorno (España, Francia, y Reino Unido). Enfatizan en la necesidad de políticas públicas frente a la emergencia climática con un claro el objetivo de '0 emisiones'. Recordemos que en España las danas de octubre de 2024 y de 2026 ocasionaron 232 y cuatro fallecidos respectivamente; los megaincendios forestales (de más de 500 hectáreas) del siglo XXI se asociaron a unas 70 muertes. Y que el sistema de vigilancia español de vigilancia de las defunciones diarias (MoMo), atribuyó 4.744 muertes en 2022, 3.009 muertes en 2023, 3.832 muertes en 2025 y 5.807 muertes 2026 a las altas temperaturas registradas (todas ellas en período de 15 mayo a 30 septiembre). Esperamos que en próximas investigaciones aborden el efecto de las olas de calor en causas específicas de muerte del año y que España esté en disposición de participar.

ES