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Usama Bilal

Profesor asociado en el departamento de Epidemiología y Bioestadística y codirector del Urban Health Collaborative y del Centro de Investigación sobre Cambio Climático y Salud Urbana de la Escuela de Salud Pública Dornsife de la Universidad de Drexel (Estados Unidos)

Este estudio es de alta calidad y emplea metodologías sólidas que ya son estándares en investigaciones sobre cómo las temperaturas no óptimas afectan la mortalidad. Las principales limitaciones que considero se relacionan con el nivel de medición de las variables sociales y el hecho de que en Europa (y en muchos otros sitios) existe una correlación entre climas más cálidos y pobreza (exceptuando el este de Europa), lo que puede dificultar separar la pobreza de otros aspectos climáticos más amplios.  

Las implicaciones están muy claras: este estudio confirma otras investigaciones que tienen menor base empírica o un ámbito mucho más reducido que este estudio, las cuales apuntan a que los impactos del clima en la salud (y, por ende, en los futuros riesgos asociados al cambio climático) no se distribuyen por igual y siguen los mismos patrones sociales que hemos ido observando con otras enfermedades. Lo importante para futuros estudios es lograr entender mejor qué factores específicos y modificables están detrás de estos resultados y que puedan resultar en políticas públicas de adaptación climática que tengan en cuenta estas desigualdades. Por ejemplo, la pobreza energética, especialmente en invierno, puede estar detrás de algunos de estos resultados.

ES