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Vicente Negro Valdecantos

Catedrático en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad Politécnica de Madrid

El concepto que tenemos nosotros de marisma difiere con el término marsh. Tal y como se define en nuestra legislación, Ley 2/2013, de 29 de mayo, de protección y uso sostenible del litoral y de modificación de la Ley 22/1988, de 28 de julio, de Costas, una marisma es un terreno muy llano y bajo que se inunda periódicamente como consecuencia del flujo y reflujo de las mareas o de la filtración del agua del mar. Por tanto, no tiene relación con el oleaje extremo que se ensaya (Hm0 entre 0.75 y 2.00 m) en el artículo y su empleo para protegerse de eventos extremos, que se entiende que es el oleaje, acción totalmente distinta a la onda de marea.

De la misma manera, expone que el humedal permaneció expuesto durante un periodo total de aproximadamente 29 horas; de las cuales, 21 incluyeron vegetación aérea, mientras que las ocho restantes transcurrieron sin vegetación aérea, pero con una biomasa subterránea en gran medida intacta. En España, la marea es una onda trastidal semidiurna con un ciclo de 12 horas y 25 minutos, por lo que no cuadra con los sistemas de exposición del experimento realizado entre pleamares y bajamares.

Las correlaciones tienes coeficientes muy bajos, r2 debería superar ampliamente valores de 0.95 y esto no se produce, tal como se observa en las figuras.

La experimentación se dispone sobre fondo muy suave, casi plano; Holanda es muy flat, pero dispuesto sobre 'cajas' se entiende empotradas en los cajeros del canal, tal y como se observa en la fotografía b y en la figura d. Si no existiese ese confinamiento inicial y la vegetación fuera injertada en el terreno natural, los resultados serían probablemente peores.

En ningún momento hace referencia a la correlación altura de ola y período ondulatorio empleada en los ensayos, solamente una referencia a peraltes de 0,020 y 0,040. Con este rango de alturas de ola ensayadas, los períodos son relativamente cortos, por lo que las condiciones extremas podrían dar resultados bastante peores.

Los comentarios relativos a períodos de retorno de 100 y 1.000 años parecen excesivos, tal y como está evolucionando el clima frente a eventos extremos cada vez más frecuentes e intensos. El análisis debería tener otra dirección.

La disposición de vegetación de disipación de energía del oleaje no es una idea reciente. Hay que resolver qué se debería disponer en fondo móvil y que las playas basculan con respuestas erosivas muy rápidas frente a temporales, por lo que su comportamiento sería, aún más, dudoso.

Desconozco el tipo de vegetación existente en las costas holandesas. No soy experto en biología ni ecosistemas marinos.

Los resultados son evidentes. Demuestran que la vegetación resultó más eficaz para atenuar el oleaje en costas con baja energía (con olas de hasta 1 metro), donde la atenuación superó el 10 % (llegando hasta el 50 %); por el contrario, en costas de alta energía (con una altura de ola superior a un metro), la atenuación no superó el 10 %. Estos valores son, a priori, muy reducidos.

Análogamente, los resultados de la evolución de los tallos son los esperables frente a acciones extremas.

Finalmente, quiero destacar el 'músculo' que puede tener en investigación, en este caso Holanda, con relación al coste–beneficio de la propuesta ensayada. La investigación, por supuesto, es de mucho valor e interesante, si bien las correlaciones alturas de ola–período ondulatorio, los ciclos de exposición sumergido y emergido y los efectos de los fondos móviles deberían haberse tenido presentes.

ES