Xavier Rodó
Profesor de investigación ICREA y responsable del programa Clima y Salud de ISGlobal
¿El análisis es de buena calidad?
“Sí, los análisis de Copernicus del ECMWF son el mejor termómetro que tenemos en la actualidad para hacer un seguimiento exhaustivo y sintetizar el estado actual del clima en Europa. Este tipo de informes se efectúa con la máxima cantidad y calidad de datos disponibles y el posible sesgo —que siempre existe— en este caso es mínimo debido a la riqueza de estos, tantos de estaciones en superficie como satelitales”.
¿Qué destacarías del análisis en cuanto a la parte de España?
“La verdad, con el verano que hemos pasado, pocos comentarios pueden hacerse que resulten una novedad después de lo que hemos vivido todos. Este salto en la cantidad de anomalías extremas (número e intensidad) es claramente indicativo de cambios en el clima europeo que no tienen precedentes porque se han superado muchos récords no solo locales, sino también a nivel regional y continental. En la península los extremos de temperatura y hídricos (más de evaporación y de evapotranspiración que no tanto de precipitación por tratarse de nuestra época seca) no tienen precedente en el registro observacional y apuntan claramente a condiciones climáticas de transición.
Cabe destacar la coincidencia y sincronía con el superevento de El Niño que se desarrolla en el Pacífico tropical este año y que siempre amplifica las anomalías globales y las peninsulares en particular, este año claramente en las dos direcciones justo antes indicadas y que tendrá otros efectos hasta bien entrado el 2027. Estas condiciones han propiciado ya una mayor rapidez en la propagación y extensión de los incendios forestales en el ámbito mediterráneo en particular, pero no solo de la parte occidental.
Esta convergencia es igualmente inusual en las olas de calor marinas, los extremos térmicos manifestados en un número elevadísimo de noches tórridas (y aún tropicales en algunas ciudades de la península a finales de septiembre), los mínimos en el caudal de ríos a nivel agregado para toda Europa o la reducción del pack de hielo permanente en los glaciares europeos (Pirineos y Alpes, por ejemplo) —no incluida en el informe—”.
¿Tiene limitaciones importantes que haya que tener en cuenta?
“No, cuando los patrones y los datos registrados son tan sumamente claros”.
¿Qué implicaciones tiene para la toma de decisiones?
“Debería tener muchas implicaciones por la urgencia y la rapidez de los procesos que estamos observando y que nos impactan en esta zona nuestra que es climáticamente muy sensible y que se calienta aceleradamente de forma muy diferenciada, pero esto ya es un tema político y de reacción siempre tardía, inexperta y deficiente.
Los impactos anteriormente comentados van a tener extensión temporal unos meses más como mínimo, debido a la elevada cantidad de calor acumulada en los océanos, a la evolución de El Niño y al efecto drástico de disminución de la humedad del suelo, del estrés hídrico acumulado en la vegetación y cultivos con claros efectos a corto y medio plazo. Además, existe la posibilidad aumentada de eventos extremos diversos que den salida a toda esta energía almacenada en diferentes compartimentos del sistema climático a múltiples escalas.