Víctor Briz
Científico Titular en el Instituto de Salud Carlos III, en el área de Toxicología Ambiental del Centro Nacional de Sanidad Ambiental
Tradicionalmente, se ha asumido que el trastorno del espectro autista (TEA) es hasta cuatro veces más frecuente en niños que en niñas. Entre las posibles causas de estas diferencias se han señalado múltiples factores genéticos y medioambientales.
En el estudio publicado recientemente en la revista The BMJ los investigadores utilizaron registros nacionales para analizar las tasas de diagnóstico de autismo en 2,7 millones de personas nacidas en Suecia entre 1985 y 2020, quienes fueron seguidas desde el nacimiento hasta un máximo de 37 años. Así, este estudio muestra que los niños tienen más probabilidades de ser diagnosticados con autismo durante la infancia (manteniendo esa ratio establecida en estudios previos), mientras que las niñas son diagnosticadas más tarde durante la adolescencia, llegando a equilibrarse con los chicos a los 20 años. Existen probablemente varias razones detrás de este diagnóstico tardío en chicas; por un lado, sus manifestaciones clínicas podrían ser más moderadas o tal vez pueden pasar desapercibidas más fácilmente, y por otro, no hay que descartar la existencia de un sesgo de género en los criterios diagnósticos de TEA, tradicionalmente basados en varones, que ha podido contribuir a un menor diagnóstico en niñas.
La importancia y trascendencia de este estudio son no solo el enorme tamaño de la muestra poblacional, que incluye millones de personas (aunque limitadas a Suecia), sino que analiza el efecto de tres escalas de tiempo diferentes: la edad de diagnóstico, el período del calendario (año de diagnóstico) y la cohorte de nacimiento. Hay que destacar que se trata de un estudio observacional en el que no se consideraron otros trastornos del neurodesarrollo asociados al autismo, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad y la discapacidad intelectual, ni se tuvieron en cuenta factores genéticos y ambientales relacionados, como la edad parental o complicaciones durante el embarazo.