Reacción a "La Antártida pierde 12.800 km² de costa en 30 años"
Javier Lillo Ramos
Colaborador honorífico del Grupo de investigación consolidado sobre Cambio Global Terrestre y Geología Ambiental de la Universidad Rey Juan Carlos.
Este exhaustivo estudio realizado desde 1992 a la actualidad considera que el límite del hielo continental y el océano —Grounding Line (GL, por sus siglas en inglés)— es un indicador sensible de la estabilidad y el balance de masa de los glaciares antárticos. Así, la integración de datos satelitales —interferometría diferencial de radar de apertura sintética, DInSAR— de diferentes fuentes ha permitido a los autores elaborar el mapa de la variación del límite GL en las últimas tres décadas. Los resultados han revelado que la mayor parte (77 %) de la línea de costa no ha experimentado migración del GL. Sin embargo, hay sectores muy vulnerables a la pérdida de grandes extensiones de hielo. Estas áreas se localizan en la Antártida Occidental, la península antártica y algunas zonas de la Antártida Oriental, donde se estima que la pérdida de hielo continental total es de 12.820 km².
En el trabajo, teniendo en cuenta los efectos de los múltiples ciclos mareales, se considera más apropiado representar la transición entre el hielo continental y el hielo flotante como una zona de interfase o transición —Ice Grounding Line (IGZ, por sus siglas en inglés)— que incluye el GL. El tamaño de la IGZ está relacionado con la fusión del hielo, siendo esta menor donde más estrecha es la IGZ. El retroceso de glaciares puede estar relacionado con un mayor desarrollo del hielo de la plataforma o, por el contrario, con una regresión de este. Los autores señalan la complejidad de los factores que pueden interactuar en esta relación. Uno de los factores más relevantes es la intrusión de las aguas cálidas de la masa de agua circumpolar profunda —Circumpolar Deep Water (CDW, por sus siglas en inglés)—, que ocasiona la fusión más rápida del hielo en la IGZ. Esta influencia oceánica en el retroceso glaciar está muy condicionada por la morfología y batimetría de la plataforma. Sin embargo, en zonas orientales de la Antártida el retroceso glaciar parece estar relacionado con otros factores cuya influencia se desconoce y no con la CDW.
Los autores concluyen que, según los resultados obtenidos en el estudio, inferir las posiciones de GL y sus cambios a partir de datos altimétricos no es tan sólido como se pensaba anteriormente. Por otra parte, la migración del GL y el balance de masa de la capa de hielo están fuertemente interrelacionados, encontrándose que los sectores que muestran un retroceso del GL presentan un déficit de masa glaciar.
Las observaciones y conclusiones obtenidas en este estudio a escala continental proporcionan un importante punto de referencia para la realización de futuros modelos de formación/pérdida de la capa de hielo basados en la IGZ, y por extensión, de la evolución de las masas glaciares antárticas.