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Esteban Rodríguez Guisado

Jefe del Área de Evaluación y Modelización del Clima de AEMET

El estudio utiliza dos modelos climáticos para evaluar el impacto en la reducción de emisiones entre 2013 y 2023 sobre la aceleración del calentamiento global experimentada en la última década. La metodología es robusta, empleando inventarios de emisiones, y realizando simulaciones largas con diferentes forzamientos con cada modelo, para acotar la incertidumbre. Los resultados van en la línea de otros estudios publicados: la reducción de emisión de aerosoles, con un impacto positivo sobre la salud pública, ha contribuido a la aceleración del calentamiento de los últimos años. El estudio aporta la realización del análisis con un enfoque global, cuantificando además el impacto de la reducción de emisiones de diferentes factores: Europa, Norteamérica, China y la reducción de contenido de azufre del combustible de los buques de carga, encontrando la mayor contribución proviniendo de estos dos últimos factores. Además, se señala que el impacto se debe no solamente al efecto directo de los aerosoles en suspensión, interceptando parte de la radiación solar incidente, sino a su efecto sobre las nubes en algunas regiones: una concentración alta de aerosoles aumenta el número de gotas de agua de la nube, lo que contribuye a que reflejen más radiación. La disminución causa que haya menos gotas y éstas sean de mayor tamaño, lo que reduce su eficiencia como reflector de la radiación solar. 

El estudio es robusto y los resultados de los dos modelos usados son muy consistentes, sin embargo, la incertidumbre de los resultados es alta. La cifra de haber contribuido en un 52 % a la aceleración del calentamiento es el punto medio del intervalo de incertidumbre (entre un 14 % y un 90 % de contribución), por lo que sería deseable transmitir esa incertidumbre al comunicar los resultados al público general, usando un aproximadamente la mitad, más que cifras muy precisas. A pesar de la consistencia de los modelos, y de que se demuestra un impacto claro de la reducción de emisiones sobre la aceleración del calentamiento, sería interesante utilizar un mayor número de modelos para dar más robustez y precisión a los resultados. 

Las medidas de reducción de emisiones han ido encaminadas a mejoras en la salud pública (el impacto, por ejemplo, sobre enfermedades respiratorias en núcleos de población, ha sido muy positivo). Aunque algunos sectores, buscando el descrédito, puedan enfocarlo de esa manera, no son medidas encaminadas a reducir el calentamiento, sino a mejorar la calidad del aire que respiramos. La aceleración del calentamiento ha sido un efecto colateral y, en realidad, la forma de verlo sería no que las medidas implementadas han causado un efecto contrario al deseado, sino que la emisión de partículas, creciente hasta que comenzaron a implementarse medidas correctivas, estaba enmascarando el calentamiento debido a la emisión de gases de efecto invernadero. El estudio explora la evolución del impacto de estas medidas en el futuro y encuentra que, aunque pueden seguir contribuyendo a un calentamiento adicional los próximos años, la mayor cantidad de este se ha experimentado en estos últimos años, por lo que su contribución al calentamiento puede considerarse en buena parte ya realizada y no seguirá contribuyendo (o lo hará de forma mucho más reducida) los próximos años. 

Por otro lado, para la comunidad y tomadores de decisiones, muestra un ejemplo claro de dos factores. Por un lado, de hasta qué punto las emisiones antropogénicas impactan al sistema climático y al equilibrio radiactivo del planeta. Por otro, muestra la capacidad de medidas coordinadas internacionalmente de mitigar dicho impacto, tal y como ya ocurrió con el Protocolo de Montreal. Por lo tanto, más que como un fracaso, debería de verse como un éxito: si de verdad se actúa de forma coordinada internacionalmente sobre las emisiones de gases de efecto invernadero, tenemos la capacidad de reducir significativamente el calentamiento y, por tanto, los impactos a nivel global. Evitemos discutir sobre si priorizamos la salud pública y el calentamiento y dediquemos nuestros esfuerzos a reducir las emisiones que contribuyen al calentamiento, sin dar pasos atrás en medidas que han demostrado un impacto positivo. 

ES