Agencia Estatal de Meteorología (Aemet)
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Meteorólogo de Aemet
Jefe del Área de Evaluación y Modelización del Clima de AEMET
Doctor en Física y Meteorólogo Superior del Estado. Agencia Estatal de Meteorología (AEMET)
Investigadora del Centro de Investigación Atmosférica de Izaña AEMET
Meteorólogo facultativo del Centro Nacional de Predicción de AEMET
Portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET)
Entre 2013 y 2023, las emisiones globales de contaminantes atmosféricos de origen humano disminuyeron de forma significativa gracias a diferentes normativas, lo que mejoró la calidad del aire y la salud pública. Sin embargo, los aerosoles que forman parte de estas emisiones reducen la energía solar entrante, lo que, según un estudio publicado en PNAS, supone que el 52 % de la aceleración del calentamiento global puede atribuirse a la reducción de aerosoles atmosféricos durante esa década, en comparación con el periodo entre 1970 y 2012. El trabajo se centró en la reducción de tres grandes fuentes de emisiones: China, regiones terrestres fuera de China y el transporte marítimo internacional. Según los autores, las políticas de mitigación de la contaminación atmosférica deberían centrarse en reducir las emisiones de CO2 y metano, en lugar de focalizarse únicamente en la reducción global de las emisiones.
Un análisis de la World Weather Attribution muestra que los jugadores y la afición se enfrentan a un riesgo mucho mayor de sufrir un calor y una humedad extremos en la Copa Mundial de la FIFA 2026 —que se celebrará del 11 de junio al 19 de julio en Norteamérica—, en comparación con el torneo de 1994 celebrado en el mismo continente. El informe analiza la probabilidad de que cada uno de los 104 partidos que se celebrarán en Canadá, Estados Unidos y México cumpla las directrices de seguridad del sindicato de futbolistas FIFPRO. Cerca de una cuarta parte de los partidos se disputarán cuando las condiciones superen los 26 ºC de temperatura de bulbo húmedo —un índice que mide la capacidad del cuerpo para enfriarse—, que implica pausas para refrescarse. Además, cinco partidos superarán el umbral de los 28 ºC de este indicador —que equivalen a 38 ºC con calor seco—, un límite que la FIFPRO marca para que se aplacen los encuentros.
Las últimas predicciones del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF) estiman que existen probabilidades de que este año vuelva el fenómeno conocido como El Niño y que lo haga con mayor intensidad. En Europa, para junio-agosto, el pronóstico muestra una leve señal de precipitaciones inferiores a la media en el noreste del continente. En cuanto a la península ibérica, se prevé que las temperaturas superen el quintil superior del promedio estacional. Aunque todavía no es seguro que esto tenga lugar, las predicciones de los próximos meses lo confirmarán o descartarán.
Está previsto que este miércoles lleguen a las islas Canarias y a la península ibérica masas de aire africano con diferentes concentraciones de polvo en superficie, según indica el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Las autoridades sanitarias de diferentes provincias han recomendado evitar la realización al aire libre de ejercicio físico o actividades que requieran esfuerzo, sobre todo en grupos vulnerables como menores, embarazadas, personas mayores o enfermas.
En 2025, el cambio climático impulsó fenómenos climáticos extremos en todo el mundo, afectando de forma desproporcionada a las comunidades vulnerables y marginadas. Además, las temperaturas globales fueron excepcionalmente altas, se registraron olas de calor considerablemente más intensas que hace 10 años y millones de personas se vieron empujadas al límite de la adaptación. Son las principales conclusiones del informe de 2025 publicado por la iniciativa World Weather Attribution, para cuyos expertos “reducir drásticamente las emisiones de combustibles fósiles sigue siendo la política clave para evitar los peores impactos del cambio climático”.
Con datos de las 180 empresas con mayores emisiones de carbono —productores de combustibles fósiles y cemento—, una investigación ha calculado que estas contribuyeron en un 50 % al aumento de la intensidad de las olas de calor desde 1850-1900. Los autores estiman que las emisiones individuales de cada gran empresa contaminante pueden haber contribuido a la aparición de entre 16 y 53 olas de calor. El estudio, publicado en Nature, también muestra que una cuarta parte de las olas de calor registradas entre 2000 y 2023 habrían sido prácticamente imposibles sin el cambio climático antropogénico.
El cambio climático ha hecho que las condiciones meteorológicas cálidas, secas y ventosas que propagaron los incendios en la península ibérica sean ahora 40 veces más frecuentes y un 30 % más intensas que con el clima preindustrial, según un estudio ultrarrápido de World Weather Attribution. La ola de calor de diez días también fue 200 veces más probable y 3 °C más calurosa debido al cambio climático. El trabajo —que analizó observaciones meteorológicas, no modelos climáticos— alerta de que los incendios en Europa están desbordando los recursos de extinción y de la importancia de controlar la vegetación en las zonas afectadas.
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha informado de que un episodio cálido dejará temperaturas de 6 a 7 ºC superiores a las normales para la época en el conjunto de España. Los días 29 de mayo a 1 de junio podrían ser los más cálidos para esas fechas concretas desde, al menos, 1950, según AEMET.
Pese a las abrumadoras evidencias, los mensajes negacionistas del cambio climático han encontrado su altavoz en determinadas redes sociales. En esta estrategia de desinformación cobra importancia el intento de desprestigiar a la comunidad científica, en general, y a las personas que investigan el clima o que se dedican a elaborar predicciones meteorológicas, en particular. Sin embargo, el estudio del clima, la predicción y vigilancia de los fenómenos meteorológicos adversos redundan en el bienestar de toda la sociedad.
El óxido nitroso se considera uno de los tres gases de efecto invernadero más importantes, por detrás del dióxido de carbono y el metano. Según un informe del Global Carbon Project, las emisiones de este gas fruto de actividades humanas siguen creciendo, con un incremento del 40 % en las últimas cuatro décadas ―de 2020 a 1980―. La investigación, dirigida por el Boston College y publicada en la revista Earth System Science Data, revela que, en la última década, la producción agrícola por el uso de fertilizantes nitrogenados y estiércol animal contribuyó con el 74 % del total de las emisiones antropogénicas de este gas.