Las ballenas piloto del estrecho de Gibraltar aumentan el volumen de sus sonidos para intentar hacerse oír por encima de los ruidos de los barcos
Más de 60.000 barcos cruzan cada año el estrecho de Gibraltar, lo que lo convierte en una de las vías marítimas más transitadas del planeta y genera una contaminación acústica que puede afectar a la comunicación entre animales. Un equipo internacional con participación española ha estudiado más de mil llamadas entre 18 ballenas piloto de aleta larga, un cetáceo en peligro de extinción, y ha observado que estos animales elevan el volumen de sus llamadas a medida que aumenta el ruido ambiental, siendo este comparable “al de un restaurante ruidoso o al de estar al lado de una aspiradora”, como señala una nota de prensa. Sin embargo, el intento de compensación no siempre es suficiente, lo que podría dificultar el reencuentro entre miembros del mismo grupo. Los resultados se publican en Journal of Experimental Biology.