Aunque reducir emisiones de aerosoles mejora la calidad del aire y la salud, un estudio muestra que contribuye a acelerar el calentamiento global
Entre 2013 y 2023, las emisiones globales de contaminantes atmosféricos de origen humano disminuyeron de forma significativa gracias a diferentes normativas, lo que mejoró la calidad del aire y la salud pública. Sin embargo, los aerosoles que forman parte de estas emisiones reducen la energía solar entrante, lo que, según un estudio publicado en PNAS, supone que el 52 % de la aceleración del calentamiento global puede atribuirse a la reducción de aerosoles atmosféricos durante esa década, en comparación con el periodo entre 1970 y 2012. El trabajo se centró en la reducción de tres grandes fuentes de emisiones: China, regiones terrestres fuera de China y el transporte marítimo internacional. Según los autores, las políticas de mitigación de la contaminación atmosférica deberían centrarse en reducir las emisiones de CO2 y metano, en lugar de focalizarse únicamente en la reducción global de las emisiones.