Esteban Rodríguez Guisado

Esteban Rodríguez Guisado
Cargo

Jefe del Área de Evaluación y Modelización del Clima de AEMET

Aunque reducir emisiones de aerosoles mejora la calidad del aire y la salud, un estudio muestra que contribuye a acelerar el calentamiento global

Entre 2013 y 2023, las emisiones globales de contaminantes atmosféricos de origen humano disminuyeron de forma significativa gracias a diferentes normativas, lo que mejoró la calidad del aire y la salud pública. Sin embargo, los aerosoles que forman parte de estas emisiones reducen la energía solar entrante, lo que, según un estudio publicado en PNAS, supone que el 52 % de la aceleración del calentamiento global puede atribuirse a la reducción de aerosoles atmosféricos durante esa década, en comparación con el periodo entre 1970 y 2012. El trabajo se centró en la reducción de tres grandes fuentes de emisiones: China, regiones terrestres fuera de China y el transporte marítimo internacional. Según los autores, las políticas de mitigación de la contaminación atmosférica deberían centrarse en reducir las emisiones de CO2 y metano, en lugar de focalizarse únicamente en la reducción global de las emisiones. 

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Un estudio estima que las empresas con mayores emisiones de carbono contribuyeron en un 50 % a que las olas de calor fueran más intensas

Con datos de las 180 empresas con mayores emisiones de carbono —productores de combustibles fósiles y cemento—, una investigación ha calculado que estas contribuyeron en un 50 % al aumento de la intensidad de las olas de calor desde 1850-1900. Los autores estiman que las emisiones individuales de cada gran empresa contaminante pueden haber contribuido a la aparición de entre 16 y 53 olas de calor. El estudio, publicado en Nature, también muestra que una cuarta parte de las olas de calor registradas entre 2000 y 2023 habrían sido prácticamente imposibles sin el cambio climático antropogénico. 

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