María Carmen Gómez Cabrera
Catedrática del Departamento de Fisiología de la Universitat de València
Este estudio refuerza la evidencia observacional de que no solo importa cuánto ejercicio realizamos, sino también cuánto tiempo permanecemos sentados de forma ininterrumpida. Su principal aportación es desplazar el foco hacia patrones cotidianos de movimiento, mostrando que pequeñas interrupciones del sedentarismo podrían tener relevancia biológica. No obstante, conviene distinguir entre asociación y causalidad. Este trabajo es observacional y la actividad se midió únicamente durante siete días, por lo que no permite establecer relaciones causales.
En este contexto, resulta especialmente relevante que ensayos aleatorizados recientes, como el estudio CHALLENGE publicado en NEJM, sí hayan demostrado que programas estructurados de ejercicio tras el tratamiento del cáncer de colon mejoran supervivencia y reducen recurrencia. En conjunto, la evidencia actual sugiere que ejercicio y reducción del sedentarismo deben considerarse componentes complementarios dentro de la prevención y el abordaje oncológico.