Universitat de València
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Profesor asociado asistencial de Oncología, facultad de Medicina y Odontología, Universitat de València; médico jefe de sección de Oncología Médica, Consorcio Hospital General Universitario de Valencia
Profesora Titular del Departamento de Estadística e Investigación Operativa de la Universitat de València
Catedrático de Genética en la Universidad de Valencia e investigador del Área de Genómica y Salud en la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana (Fisabio)
Profesor titular de Obstetricia y Ginecología en el Departamento de Pediatría, Obstetricia y Ginecología
Catedrático de Física Teórica en el Instituto de Física Corpuscular (IFIC), Universitat de València - CSIC
Líder de Functional Inorganic Materials Team (FuniMAT), en el Instituto de Ciencia Molecular (ICMol), y profesor titular del departamento de Química Inorgánica de la Universidad de Valencia
Catedrática de Periodismo e investigadora de POLIBIENESTAR, en la Universitat de València
Investigador del Laboratorio de Clima, Atmósfera y Océanos (Climatoc-Lab) en el Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE, CSIC-UV-GVA)
Sociólogo educativo y profesor de Sociología de la Educación en la Universidad de Valencia
El calentamiento del mar está favoreciendo la expansión de Vibrio vulnificus, la bacteria marina apodada ‘carnívora’, que puede causar infecciones graves. El verano pasado, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) alertó de un mayor riesgo durante los meses de verano, especialmente en el mar Báltico. Esta bacteria también se ha identificado en el litoral español, pero los expertos explican que el baño en Mediterráneo es seguro para la población general, ya que la bacteria se desarrolla en aguas de menor salinidad. Aun así, recomiendan mantener la vigilancia en personas vulnerables y no bañarse con heridas abiertas.
El equipo de la científica Kate Adamala, de la Universidad de Minnesota, ha difundido bajo embargo a varios medios de comunicación la noticia de la creación de una célula sintética capaz de alimentarse, crecer y replicarse, a la que han llamado Spudcell. Su trabajo, que, según explica Science News, fue rechazado por la revista Cell, está publicado en la web del equipo, pendiente de una revisión por pares.
Un equipo internacional ha analizado datos recogidos entre 1990 y 2024 de casi un millón de personas en siete países respecto a su índice de masa corporal, niveles de colesterol y de presión arterial. Los resultados indican que, en adultos mayores de 40 años, dichos niveles se han ido acercando hasta hacerse bastante similares de forma global en personas obesas y no obesas, posiblemente por la extensión en el uso de tratamientos. A pesar de estos datos, los autores recuerdan que hay otros riesgos asociados a la obesidad no recogidos en el estudio, como la diabetes, la enfermedad renal o el cáncer, entre otros. El trabajo se publica en The Lancet.
El origen y el proceso por el que surgieron las células eucariotas es aún una de las grandes preguntas de la biología, con las teorías de Lynn Margulis sobre la incorporación de una bacteria que luego sería la mitocondria como gran punto de inflexión. Ahora, una investigación española realizada desde el IRB Barcelona y el Barcelona Supercomputing Center replantea esta visión. Sin negar el papel de la mitocondria, apunta a que el proceso fue más largo y complejo de lo que se pensaba, prolongándose durante cientos de miles de años. Al menos otras dos bacterias diferentes contribuyeron al desarrollo de las células eucariotas y virus gigantes parecen haber actuado como vehículos de transferencia genética. Los resultados, que se publican en Nature, sugieren un proceso mucho más dilatado y gradual de intercambios entre microorganismos.
Un análisis global con datos de más de 232 millones de personas revela que el aumento de la obesidad se ha ralentizado o estabilizado en algunos países de altos ingresos desde los años 90 en niños y adolescentes, y, una década después, en adultos. En España se observa esta estabilización o incluso una ligera disminución. En la mayoría de las regiones de ingresos bajos y medios la prevalencia de obesidad continúa creciendo y ya supera, en algunos casos, a la de las economías más desarrolladas. El estudio, publicado en Nature, incluyó 4.050 estudios que abarcaban de 1980 a 2024 de 200 países.
Los medicamentos GLP-1 para el tratamiento de la obesidad muestran una notable variabilidad entre individuos. Utilizando datos de 23andMe, científicos de esta compañía de test genéticos han realizado estudios de asociación del genoma completo en casi 28.000 personas tratadas con estos fármacos, junto con la pérdida de peso autoinformada y los efectos adversos. Sus resultados, publicados en Nature, han identificado variaciones en dos genes implicados en las vías hormonales intestinales que regulan el apetito y la digestión, aunque advierten de que los efectos de la genética parecen modestos.
Adoptar una alimentación saludable a los 45 años permite ganar entre dos y tres años de esperanza de vida en hombres, y entre 1,5 y 2,3 años en mujeres, según un estudio basado en datos de más de 103.000 personas de Reino Unido. El impacto positivo es mayor para los hombres que siguen una dieta de reducción del riesgo de diabetes (DRRD, por sus siglas en inglés) y para mujeres que siguen un tipo de dieta mediterránea (AMED), tal y como recoge el artículo publicado en Science Advances.
Diferentes investigaciones han demostrado que el ejercicio beneficia al cerebro. Ahora, un equipo internacional ha estudiado en ratones de qué forma le afecta la actividad física y cómo esos cambios influyen en los efectos del ejercicio. La investigación, publicada en Neuron, ha comprobado que la actividad física provoca cambios cerebrales en una región del hipotálamo implicada en cómo usa el cuerpo la energía o en la regulación del azúcar en la sangre. Si bloqueaban esas neuronas justo después del ejercicio, los animales no mostraban una mejora de la resistencia ni del metabolismo con el entrenamiento. Los autores plantean que la activación de dichas neuronas puede ayudar al cuerpo a recuperarse más rápido, lo que permitiría que otras partes, como los músculos, los pulmones y el corazón se adapten más rápidamente a entrenamientos más intensos.
La revista Science publica un mapa global sobre la exposición a sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS, por sus siglas en inglés) a través del consumo de productos pesqueros. Las PFAS son sustancias de difícil degradación, por lo que pueden acumularse y algunas se relacionan con problemas de salud. Los autores recopilaron datos durante 20 años a partir de mediciones de PFAS en el medio marino y en pesquerías, y elaboraron un mapa de las concentraciones de estos compuestos en más de 200 especies de peces marinos. El estudio muestra que el comercio internacional de pescado redistribuye el riesgo de exposición a PFAS desde regiones de alta contaminación hacia zonas menos expuestas, siendo el comercio europeo el que desempeña un papel clave en el aumento del riesgo de exposición a estas sustancias.