El 51,5% de la población española se siente capaz de detectar la desinformación sobre ciencia, pero solo el 18,1% cree capaces a los demás
El pensamiento conspirativo, las actitudes populistas y el consumo pasivo de noticias son los factores que más predisponen a la difusión de bulos sobre ciencia. Además, si nos detenemos en las emociones que nos provoca un contenido desinformador, nuestra intención de compartirlo aumenta y la de verificarlo se reduce. Los temas sobre los que la gente cree recibir más mensajes falsos tienen que ver con nutrición y bienestar, cambio climático, tratamientos médicos y vacunas. Aunque la mayoría cree que la IA facilita la distribución de bulos, casi un tercio la utiliza para informarse sobre ciencia al menos cada semana. Son algunos de los resultados del Estudio de Desinformación Científica en España 2026, publicado hoy por FECYT en el marco del proyecto IBERIFIER Plus.
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