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Ana Isabel Rodríguez Pérez

Coinvestigadora principal del Grupo de Neurobiología Celular y Molecular de la enfermedad de Parkinson en el Centro de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas (CiMUS-USC), Universidade de Santiago de Compostela

El trabajo de Sørensen y colaboradores aporta, hasta el momento, la evidencia más sólida sobre la relación entre el ruido del tráfico rodado y el riesgo de enfermedad de Parkinson. Se llevó a cabo en una cohorte danesa de más de tres millones de personas, seguida durante casi dos décadas, con un historial residencial completo desde 1990 y una estimación de la exposición al ruido mediante un modelo validado en la fachada más expuesta a este y en la menos expuesta. Uno de los principales puntos fuertes del estudio es que ajusta los análisis por factores de confusión relevantes tales como la contaminación atmosférica, espacio verde, nivel socioeconómico y, en una subcohorte, tabaco y actividad física. Sørensen y cols. encuentran un incremento modesto del riesgo de rkinson por cada aumento intercuartílico de ruido (en torno al 3-4 %), pero consistente entre subgrupos y coherente con los mecanismos fisiopatológicos implicados en la enfermedad, tales como el estrés oxidativo, la activación microglial y la alteración de los ritmos circadianos. Me parece especialmente interesante el hallazgo de que disponer de una fachada tranquila, con una diferencia de al menos 10 dB respecto a la más expuesta, atenúa la asociación, ya que sugiere que una buena planificación urbana puede ayudar a reducir la exposición a este factor de riesgo. 

Aunque la relación entre el ruido del tráfico y el riesgo de enfermedad de Parkinson ya se había estudiado en otras cohortes europeas y canadienses con resultados dispares, el estudio de Sørensen destaca por el tamaño de la población estudiada, la calidad de la estimación de la exposición y el efecto protector de la fachada silenciosa.  

No obstante, conviene interpretar los resultados con las cautelas propias de un diseño observacional. Además, hay que tener en cuenta que la exposición se estimó únicamente a partir del ruido exterior, sin considerar el ruido en el interior de las viviendas ni la exposición en otros entornos, como el lugar de trabajo. Sin embargo, ello no resta relevancia a los resultados presentados en el trabajo. Dado que millones de personas están expuestas a niveles de ruido superiores a los recomendados por la OMS, incluso un pequeño aumento del riesgo puede tener un gran impacto sanitario.

ES