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Luis Bujanda

Especialista en Aparato Digestivo del Hospital Universitario Donostia, coordinador del Área de Enfermedades Hepáticas y Gastrointestinales del Instituto Biogipuzkoa y catedrático de Medicina de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU)

Con los inhibidores de la bomba de protones (IBP) siempre ha existido mucha polémica con los efectos secundarios. En general, llevamos utilizando más de 25 años omeprazol (Losec). Los IBP los utiliza más de un 20% de la población y no se han visto efectos relevantes.

En cuanto a la nota de prensa, es importante destacar que no hay que confundir antiácidos con inhibidores de la bomba de protones. Antiácidos son, por ejemplo, el almagato (como el Almax), el hidróxido de aluminio, el hidróxido de magnesio, el bicarbonato de sodio, etc. Los inhibidores de bomba de protones son omeprazol, lanzoprazol, rabeprazol, esomeprazol o pantoprazol.

Respecto a la investigación, parece un estudio bien hecho en el que no se asocia el uso de los IBP con cáncer gástrico, pero es observacional y sobre registros, donde la información está sesgada. Tampoco habla de tipo ni dosis de IBP y define largo plazo como más de un año. El estudio menciona que el 3,1% de los casos erradica el H. pylori pero no habla del porcentaje de infección de esa población, que generalmente es superior al 25-30%.

Además, solo analizan un tipo de cáncer gástrico, el adenocarcinoma. ¿Y los tumores neuroendocrinos gástricos? Son muy infrecuentes, pero podría haber una relación con la utilización de los IBP.  Se trata de un estudio de cohortes, se desconoce la dieta y si hay antecedentes familiares de cáncer gástrico, como dice el artículo.

Por último, incidir en que está disminuyendo la incidencia del cáncer gástrico. Sería bueno valorar si al tomar IBP aumenta el riesgo en el cáncer esófago-gástrico.

ES