José Luis López Sendón
Cardiólogo en el Hospital de La Paz e investigador en el IdiPAZ (Madrid)
El artículo es de una calidad científica incuestionable. Se seleccionaron los ensayos clínicos aleatorizados, doble ciego, comparando una estatina frente a placebo o una estatina a diferentes dosis, con más de 1.000 casos en cada estudio y un seguimiento superior a dos años. No es un metaanálisis convencional; los autores emplearon los datos individuales de los pacientes incluidos en cada estudio. En total se analizaron los datos individuales de 123.924 casos incluidos en 19 estudios con un seguimiento medio de 4,5 años. La metodología de análisis fue la correcta.
El objetivo principal del estudio fue analizar los potenciales efectos secundarios, especialmente los incluidos en las listas de la información de producto. La hipótesis fue que las listas de advertencias de efectos secundarios señalada en la documentación de los ‘prospectos’ no están basadas en evidencias científicas, sino más bien en observaciones aisladas o descritas en estudios observaciones de seguimiento en general.
La evidencia que aporta es demoledora. Solo cuatro de los 66 efectos secundarios listados por las diferentes agencias reguladoras mostraron una incidencia estadísticamente mayor en el grupo de estatinas en comparación con el placebo:
- Molestias musculares.
- Nuevo diagnóstico de diabetes.
- Alteraciones en análisis de orina (exceso frente a placebo del 0,03 % por año (no da significativo en el texto de los resultados, pero si aparece en la figura 1).
- Alteraciones en la analítica de función hepática (un exceso de alteraciones del 0,13 % por año en comparación con placebo).
Las figuras son excelentes en información, pero pueden ser difíciles de entender si no se sabe algo de estadística. En cualquier caso:
- Los efectos secundarios son más frecuentes con dosis altas de estatinas.
- La incidencia del exceso de efectos secundarios en comparación con placebo es muy baja.
El trabajo no busca comparar con la evidencia previa, sino con la percepción de seguridad ‘popular’ (de muchos médicos, pacientes y población general). Y, sobre todo, con las advertencias de las agencias reguladoras.
[En cuanto a posibles limitaciones] Todos los estudios tienen limitaciones. En este estudio son las habituales en los ensayos clínicos y no son importantes como para dudar de los resultados y conclusiones. En este caso:
- Todas las estatinas se mezclan y puede que los efectos secundarios sean diferentes.
- Las personas incluidas en ensayos clínicos, por protección, se seleccionan con criterios de inclusión que excluyen potenciales contraindicaciones y comorbilidades (otras enfermedades asociadas), es decir, es una población con menos riesgo de complicaciones y no se sabe lo que sucedió en los enfermos que no cualificaron para ser incluidos en los estudios. Estos, los que se excluyen, evolucionan peor y pueden tener más complicaciones.
- En todos los ensayos clínicos los enfermos reciben más medicación que la del estudio o el placebo. Reciben medicaciones múltiples para sus enfermedades. Algunas de las medicaciones pueden tener efectos secundarios similares o beneficios adicionales. Para excluir la influencia de otras enfermedades concomitantes y el potencial efecto de otros medicamentos es necesario realizar análisis estadísticos especiales para determinar con más exactitud si el efecto del fármaco del estudio es independiente de otros factores (las otras enfermedades y medicaciones). Con el número tan alto de casos es poco probable que este tipo de análisis diese resultados diferentes y además no se suele realizar en la primera evaluación.
- El análisis se hizo por intención de tratar, pero hay enfermos con estatinas que dejan de tomar la medicación y enfermos asignados a placebo que inician tratamiento con estatinas.
Los pacientes incluidos en los ensayos clínicos analizados fueron seleccionados con criterios de seguridad. Las agencias reguladoras consideran toda la información disponible, incluidos datos en estudios, observaciones de seguridad, publicaciones de casos aislados con complicaciones importantes, etc. Por ello, puede entenderse que las agencias reguladoras sean más restrictivas y superen las conclusiones de seguridad que se demuestran en ensayos clínicos. En cualquier caso, las agencias deberán cambiar la información al paciente (en los prospectos) o estarán engañando al consumidor y a los profesionales sanitarios.
Los resultados de este trabajo deben ser considerados como una aportación muy importante sobre la seguridad de las estatinas, que deben conocer y considerar pacientes, médicos y agencias reguladoras. Pero este estudio no termina con esta publicación. La base de datos construida con los datos de todos los estudios es inmensa y proporcionará más información: beneficios, subgrupos, etc.
Mi felicitación al grupo de investigadores que realizaron el trabajo empezando por lo más difícil: ponerse de acuerdo en juntar los datos individuales de los pacientes de cada estudio y obtener la autorización para ello por parte de los propietarios de las bases de datos de cada estudio, generalmente las casas comerciales patrocinadoras de los ensayos clínicos. ¡Bravo!