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Eugenia Martínez Hernández

Neuróloga de la Unidad de Neuroinmunología del Servicio de Neurología del Hospital Clínic de Barcelona

El tratamiento con inhibidores de puntos de control inmunitario (ICI) ha mejorado significativamente el pronóstico de los pacientes con cáncer, aunque se puede asociar a una gran variedad de efectos adversos (EA) que afectan a múltiples órganos. Un estudio internacional sobre los EA relacionados con ICI reportados en práctica clínica real ha encontrado que la frecuencia anual ha aumentado entre el 2012 y el 2023, como es esperable por el uso creciente de la inmunoterapia. Sin embargo, la mortalidad de los EA reportados se mantiene estable, en torno al 25 %. Mediante el desarrollo de un algoritmo a partir de los datos de más de 290.000 casos reportados en total, tanto a la FDA norteamericana como a la OMS, los investigadores del estudio han detectado que un 20 % de los EA relacionados con ICI presentan una alta mortalidad. El 36 % de los pacientes que presentaron unos EA determinados falleció, frente al 11 % de los que presentaron otros EA relacionados con ICI. Los EA altamente fatales son en concreto 63 e incluyen eventos respiratorios, cardiacos, musculares, vasculares, hepáticos e infecciosos. La identificación de estos EA de elevada mortalidad puede ayudar a establecer medidas de vigilancia para los pacientes que reciben ICI, así como mejorar el manejo de estas.

Es un estudio retrospectivo basado en una gran cantidad de datos de farmacovigilancia, sobre todos los tipos de cáncer, tipos de ICI y tipos de EA reportados. La metodología es robusta, con validación en otras bases de datos tras el análisis inicial. Los resultados refuerzan observaciones descritas previamente (neumonitis, hepatitis, miositis, etc.), desde un punto de vista epidemiológico y global. La principal aportación es que detecta los EA con mayor mortalidad, lo cual resulta muy importante a la hora de valorar la seguridad y los riesgos de la terapia con ICI, plantear su vigilancia y el tratamiento de estas complicaciones.

Las limitaciones principales del estudio se recogen bien en la discusión, por ejemplo, el hecho de que entre las causas de la elevada mortalidad observada no se pueden diferenciar las atribuidas al propio cáncer, al efecto directo del fármaco o a otros efectos derivados; refleja la mortalidad global. En nuestra práctica clínica, los resultados impactan en diversas especialidades, como neumología, cardiología, hepatología, neurología o reumatología, que conjuntamente con oncología, atendemos y tratamos a los pacientes con cáncer cuando presentan EA relacionados con ICI.

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