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Víctor Resco de Dios

Profesor de Ingeniería forestal y Cambio global de la Universidad de Lleida e investigador de Agrotecnio

¿Por qué está costando estabilizar, por un lado, el incendio de Madrid-Ávila, y, por otro, el de la La Vall d'Uixó? 

"Hemos entrado en la era de los incendios que no se pueden apagar. Son incendios que queman con la intensidad de varias bombas atómicas y, por tanto, su extinción es muy compleja. Queman con tanta intensidad por toda la energía almacenada en los montes, en forma de biomasa, y por toda la energía desecante de la atmósfera, fruto de quemar combustibles fósiles de manera indiscriminada. A ello se le suma unas condiciones meteorológicas y topográficas adversas".  

¿Tenemos que acostumbrarnos a este tipo de incendios, que exceden la capacidad de extinción? 

"Creo que ahora mismo la pregunta es: ¿a cuántos muertos estamos de que se tomen medidas efectivas? La semana pasada, en declaraciones al SMC, comenté cómo estábamos a punto de empezar a sufrir megaincendios de 100.000 hectáreas y el complejo de incendios de Burgohondo ya va por las 70.000 hectáreas. Se trata del incendio más grande en la península ibérica. Cuando un paciente que sufre una infección va al médico principalmente tiene dos opciones: o seguir la pauta de medicación que le ha indicado el médico o no tratarse. Si no se medica, probablemente la infección le acabe matando. Nosotros ahora mismo somos ese paciente que no está tomando la medicación. No tenemos que acostumbrarnos a esta situación, ya que con la prevención y otras medidas podemos doblegar a los incendios".  

¿Qué se puede hacer cuando exceden la capacidad de extinción? 

"Si el incendio está fuera de capacidad de extinción, se pueden atacar las partes que están dentro de capacidad, como los flancos o la cola. Según las circunstancias, la única opción es evacuar la zona, incluso para los bomberos, pues corren grave peligro". 

¿Estamos preparados para enfrentarnos a ellos? 

"Podemos mejorar en el establecimiento de una cultura de riesgo y mejorar en la inteligencia de la extinción, esto es, en la capacidad de análisis y en incorporar analistas de incendios en la cadena de mando, y a especialistas en planificación y logística. Algunas comunidades de España ya lo han hecho, pero no todas. Pero todo esto será en vano si no gestionamos el combustible. Nadie está preparado a enfrentarse con incendios que tienen la potencia de 23 bombas atómicas, que es la energía de este complejo de incendios". 

ES