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Ernesto Rodríguez Camino

Meteorólogo Superior del Estado y presidente de la Asociación Meteorológica Española

El excepcional verano de 2026 en Europa, que se caracterizó por un estrés térmico sin precedentes y unos caudales fluviales muy bajos, tuvo un impacto claramente percibido por la sociedad europea por sus efectos en la salud pública en forma de incrementos de mortalidad e ingresos hospitalarios, por una histórica sequía que afectó fuertemente a los flujos de transporte fluvial, limitando la navegación comercial en ríos clave de Europa occidental; por caídas en el rendimiento de los cultivos debido principalmente a la falta de agua y por contribuir a la aparición de megaincendios. De igual forma, algunas centrales nucleares vieron limitada su capacidad de refrigeración por el bajo nivel de los ríos que, además, coincidían con picos de demanda eléctrica debidos al uso de aire acondicionado. Los informes y los correspondientes datos de Copernicus son documentos de gran valor que permiten monitorizar las condiciones climáticas extremas que causan estas disrupciones en la sociedad. 

Es bien conocido el incremento general de la probabilidad de ciertos extremos climáticos, como olas de calor, precipitaciones intensas, etc., asociado al cambio climático producido por el aumento de las concentraciones en la atmósfera de gases de efecto invernadero causado principalmente por el uso extensivo de combustibles fósiles. Además, estudios específicos (como los de la iniciativa World Weather Attribution) han permitido atribuir de forma cuantitativa al cambio climático antropogénico la ocurrencia y el aumento de la intensidad de algunos de estos eventos extremos específicos, singularmente, algunas de las olas de calor más intensas que afectaron a Europa este verano. 

A medida que el sistema climático siga calentándose, habrá una mayor frecuencia e intensidad de fenómenos extremos como los señalados en el informe de Copernicus que ponen de manifiesto, una vez más, la importancia de limitar las emisiones gases de efecto invernadero y de desarrollar una mayor resiliencia ante estos riesgos climáticos que afectan y afectarán cada vez más a nuestras sociedades. Como hemos visto este verano, los extremos climáticos tienden a ser combinados (altas temperaturas y sequías) y con impactos cada vez más interconectados entre los diferentes sectores.

ES