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Manel Juan

Jefe de Servicio de Inmunología

Este abstract y el futuro artículo no son más que un paso adelante (con datos) en la estrategia de comunicación de algo que ya anunciaron (sin datos) el 24 de agosto. Sin duda es una estrategia comercial para generar expectativas e incrementar su capitalización en bolsa, que ya se multiplicó en agosto.

Siendo claro y evidente, con los datos, que supone un paso adelante, en el fondo no es nada complejo. Es algo que todos los inmunólogos sabíamos que estaba ahí (y no solo en melanoma) pero que, con el sistema regulatorio de ensayos clínicos, resulta muy caro para llevarlo al paciente (se necesitan grandes estudios con gran inversión) y se deja en el ámbito de las grandes farmas, como Merck y Moderna.

No es una vacuna antimelanoma en sentido estricto, pues no impide la aparición de nada. Reduce la recidiva, es decir, que vuelva a surgir en una persona que ya la ha sufrido. De hecho, es una vacuna de ARN (hecha por Moderna) totalmente personalizada, ya que va dirigida contra mutaciones específicas del tumor de melanoma de cada paciente.

Sobre el “récord de vacuna” en seis años, creo que es un claro fracaso del sistema, pues el concepto era evidente por mucha experiencia previa (especialmente por casos de regresiones postinmunización en más de 100 años, por el éxito de los inhibidores de los puntos de control que necesitan y por el propio conocimiento disponible de la inmunización y la respuesta inmunitaria. De hecho, las vacunas preventivas de SARS-CoV2 se pusieron en marcha gracias a que hacía diez años que se estaban desarrollando estas inmunizaciones con mRNA para este modelo antitumoral. Ahora simplemente se ven publicitadas porque se ha conseguido la inversión de millones necesarias para demostrarlo en un número alto de pacientes.

Llama la atención que se nos venda que estamos ante un tipo de vacunas, cuando es una vacuna personalizada diferente para cada paciente, donde intentamos aplicar los criterios de productos homogéneos en lo que en realidad es un procedimiento de inmunización heterogéneo. Pero la industria es quien pone el dinero para productos, no para procedimientos, y eso hará que, para que este procedimiento sea su producto, se tengan que invertir años para cada estudio de miles de pacientes en cada indicación, como si fueran productos homogéneos para distintos cánceres, cuando en realidad son un procedimiento con distintos componentes en que el propietario real debería ser el propietario del tumor el paciente.  Mientras, perderemos opciones de pacientes tratados que ya se podrían beneficiar en casi todos los tumores donde las inmunoterapias funcionan gracias a la inmunización natural espontánea, que siempre se beneficiará con inmunización inducida y vacunas. Es evidente que el riesgo (efectos adversos) dependerá de la inmunización, que no distingue entre inducible o natural.

ES