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Alberto Ruano Raviña

Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Santiago de Compostela, investigador de CRETUS, de IDIS y Visiting Professor en Brown University (EEUU)

Esta nueva ley es muy bienvenida ante la principal causa de muerte en España, que produce unas 60.000 muertes todos los años (datos publicados de nuestro grupo, cuya investigadora principal es Mónica Pérez). Actualiza la normativa que se había quedado muy desfasada. También es muy positiva la restricción a la publicidad y la equiparación de otros productos al tabaco convencional. Sin embargo, se queda corta y no aborda aspectos determinantes como la subida de impuestos al tabaco.  

Se centra fundamentalmente en la exposición al humo de segunda mano, que causa unas 2.000 muertes en nuestro país, sin centrarse en el consumo de tabaco activo de forma directa. Se ha demostrado que la subida de impuestos baja drásticamente la prevalencia de consumo de tabaco. Por otra parte, no regula la exposición de los menores en entornos privados, como puede ser el interior de vehículos particulares (algo que sí hacen otros países, incluyendo algunos de la UE). Datos publicados recientes (también de nuestro grupo) indican que la población española aceptaría medidas de este tipo.  

En resumen, si bien la ley es positiva, no tendrá un impacto significativo en la mortalidad causada por el tabaco en España. 

ES