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Ana B. Marín Arroyo

Catedrática de Prehistoria de la Universidad de Cantabria y directora del Grupo I+D+i EvoAdapta

El estudio revela nuevos datos sobre la genética neandertal, a la vez que eleva la calidad genética que teníamos hasta ahora gracias a nuevos datos de ADN nuclear. Es interesante ver que la integración de la paleoantropología, la genética y los valores de azufre en sus huesos revela, en cierta medida, la estructura social y de movilidad de los últimos grupos de esta especie.   

Los hallazgos constituyen un punto de referencia para comprender la diversidad genética de los neandertales tardíos, poco antes de su desaparición y, en cierta manera, para descartar la baja variabilidad genética como motivo de su desaparición o, al menos, como causa global en todo el continente. Aunque, en este caso, habrá que esperar a contar con datos genéticos de otras zonas para saber si esta particularidad fue única en la Cuenca del Mosa o en toda Eurasia.    

Los autores sugieren que los pulsos climáticos de estos momentos debieron tener efectos en estas últimas poblaciones. Otros estudios publicados recientemente apuntan a que en aquellas zonas donde las oscilaciones climáticas causaron un mayor desequilibrio en los ecosistemas, los neandertales desaparecieron antes, mientras que en aquellas donde los desequilibrios no fueron tan marcados, pervivieron por más tiempo, incluso conviviendo con H. sapiens. Parece que la zona de Francia y Bélgica actuó, en cierta manera, como un área de aislamiento geográfico, pues además no se han encontrado cruces genéticos entre neandertales y H. sapiens en estos individuos.  

Nuevos datos de ADN nuclear procedentes de otras zonas europeas ayudarán a obtener un acercamiento más detallado a la diversidad genética de las últimas poblaciones neandertales previas a su extinción.

ES