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Andreea Ciudin

Endocrinóloga y coordinadora de la Unidad de Obesidad del Hospital Vall d'Hebron

¿La nota de prensa refleja el estudio con precisión?   

"El mensaje central es correcto mientras se refiera a añadir los parámetros antropométricos de cintura para mejorar la evaluación de riesgo cardiovascular. De momento, no hay suficientes datos robustos en la literatura que apoyen sustituir el IMC por el ICA (índice cintura-altura), por ejemplo, en la evaluación del riesgo cardiovascular". 

¿El estudio es de buena calidad? ¿Están las conclusiones respaldadas por datos sólidos?  

"Desde mi perspectiva, y entrando en detalles en la fisiopatología de la obesidad, hay datos que respaldan la conclusión de que CC y RCC contienen información sólida para concluir que la adiposidad central cause por sí misma las diferencias observadas". 

¿Cómo encaja este trabajo con la evidencia existente?  

"El estudio, en vez de estudiar únicamente mortalidad o un evento concreto, examina nueve resultados cardiovasculares y de mortalidad en una población con una N muy grande. Esto apoya la robustez de los resultados". 

¿Hay limitaciones importantes que haya que tener en cuenta?  

"Hay varias limitaciones, algunas mencionadas, y otras no se han desarrollado mucho. Por ejemplo: 

  • Falta información sobre la actividad física, dieta, genética de la obesidad. Hay algunos tipos de obesidad con una carga genética muy importante. 
  • El perímetro de cintura y el RCC se midieron una sola vez, de forma puntual, y no sabemos cómo han evolucionado a lo largo del tiempo de seguimiento y si esto haya podido influir en los resultados. 
  • El tiempo de seguimiento fue muy largo, y se mezclan hábitos de vida de varias generaciones, las particularidades culturales y los cambios en el tiempo hayan podido influir. Por ejemplo, justo por esta razón los modelos de predicción basados en inteligencia artificial, no nos los creemos mucho porque de entrada el sistema informático asume que las condiciones de vida de los pacientes se mantienen iguales a lo largo de los años virtuales que se analizan en el sistema. Y en la vida real no es así. Además, no hay que olvidarse de que el PC (peso corporal) y el ICA son medidas indirectas de adiposidad central; no equivalen a cuantificar directamente grasa visceral mediante técnicas de imagen. 
  • Es un estudio observacional, con las limitaciones de rigor, no aleatorizado, sin intervención 
  • El ICA es más sensible que el RCC y el CC”. 

¿Cuáles son las implicaciones para el mundo real?  

"Esto tiene una ventaja práctica importante: medir el perímetro de la cintura es barato y calcular el ICA es igual de rápido que el IMC. Por ello, tanto los resultados como cada vez más las opiniones de expertos apoyan incorporar rutinariamente alguna medida de adiposidad central en la evaluación clínica, especialmente en prevención cardiovascular. El paper de la EASO apoya esa idea. Esa es también la recomendación final. No "hay que sustituir el BMI" por ahora, sino "conviene complementar el BMI con una medida de adiposidad central, particularmente, la circunferencia de cintura". 

Todavía faltan datos que nos digan si realmente reduciendo la ICA se consigue mejora en resultados de salud, por la simple razón de que todo el mundo en el manejo de la obesidad se centraba en peso y es relativamente reciente la incorporación del ICA en este manejo. No ha dado tiempo. Hay un estudio que apoya que reduciendo la ICA <0,53 mejoran los parámetros de riesgo cardiovascular".

ES