La grasa abdominal predice el riesgo cardíaco mejor que el índice de masa corporal
El perímetro de la cintura de una persona es un mejor indicador del riesgo de enfermedad cardiovascular que el índice de masa corporal (IMC) por sí solo, según un estudio publicado en Journal of the American College of Cardiology. El IMC se ha utilizado para determinar el sobrepeso o la obesidad, factores de riesgo habituales de las enfermedades cardíacas, pero esta investigación —que analizó datos de cerca de 260.000 personas con una media de 20 años de seguimiento— demuestra que no tener en cuenta la circunferencia de la cintura (CC) o la relación cintura-cadera (RCC) puede dar lugar a una clasificación errónea del riesgo de enfermedad cardiovascular.
Andreea Ciudin - grasa abdominal
Andreea Ciudin
Endocrinóloga y coordinadora de la Unidad de Obesidad del Hospital Vall d'Hebron
¿La nota de prensa refleja el estudio con precisión?
"El mensaje central es correcto mientras se refiera a añadir los parámetros antropométricos de cintura para mejorar la evaluación de riesgo cardiovascular. De momento, no hay suficientes datos robustos en la literatura que apoyen sustituir el IMC por el ICA (índice cintura-altura), por ejemplo, en la evaluación del riesgo cardiovascular".
¿El estudio es de buena calidad? ¿Están las conclusiones respaldadas por datos sólidos?
"Desde mi perspectiva, y entrando en detalles en la fisiopatología de la obesidad, hay datos que respaldan la conclusión de que CC y RCC contienen información sólida para concluir que la adiposidad central cause por sí misma las diferencias observadas".
¿Cómo encaja este trabajo con la evidencia existente?
"El estudio, en vez de estudiar únicamente mortalidad o un evento concreto, examina nueve resultados cardiovasculares y de mortalidad en una población con una N muy grande. Esto apoya la robustez de los resultados".
¿Hay limitaciones importantes que haya que tener en cuenta?
"Hay varias limitaciones, algunas mencionadas, y otras no se han desarrollado mucho. Por ejemplo:
- Falta información sobre la actividad física, dieta, genética de la obesidad. Hay algunos tipos de obesidad con una carga genética muy importante.
- El perímetro de cintura y el RCC se midieron una sola vez, de forma puntual, y no sabemos cómo han evolucionado a lo largo del tiempo de seguimiento y si esto haya podido influir en los resultados.
- El tiempo de seguimiento fue muy largo, y se mezclan hábitos de vida de varias generaciones, las particularidades culturales y los cambios en el tiempo hayan podido influir. Por ejemplo, justo por esta razón los modelos de predicción basados en inteligencia artificial, no nos los creemos mucho porque de entrada el sistema informático asume que las condiciones de vida de los pacientes se mantienen iguales a lo largo de los años virtuales que se analizan en el sistema. Y en la vida real no es así. Además, no hay que olvidarse de que el PC (peso corporal) y el ICA son medidas indirectas de adiposidad central; no equivalen a cuantificar directamente grasa visceral mediante técnicas de imagen.
- Es un estudio observacional, con las limitaciones de rigor, no aleatorizado, sin intervención
- El ICA es más sensible que el RCC y el CC”.
¿Cuáles son las implicaciones para el mundo real?
"Esto tiene una ventaja práctica importante: medir el perímetro de la cintura es barato y calcular el ICA es igual de rápido que el IMC. Por ello, tanto los resultados como cada vez más las opiniones de expertos apoyan incorporar rutinariamente alguna medida de adiposidad central en la evaluación clínica, especialmente en prevención cardiovascular. El paper de la EASO apoya esa idea. Esa es también la recomendación final. No "hay que sustituir el BMI" por ahora, sino "conviene complementar el BMI con una medida de adiposidad central, particularmente, la circunferencia de cintura".
Todavía faltan datos que nos digan si realmente reduciendo la ICA se consigue mejora en resultados de salud, por la simple razón de que todo el mundo en el manejo de la obesidad se centraba en peso y es relativamente reciente la incorporación del ICA en este manejo. No ha dado tiempo. Hay un estudio que apoya que reduciendo la ICA <0,53 mejoran los parámetros de riesgo cardiovascular".
Cristóbal Morales - grasa abdominal
Cristóbal Morales
Responsable de la Unidad Salud Metabólica, Diabetes y Obesidad Hospital Vithas Sevilla y vocal de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO)
"Al corazón le importa más tu cintura que tu peso", sería el titular. Sabemos, desde hace mucho tiempo, que hay que ir más allá del índice de masa corporal.
Este estudio es de bastante calidad y no nos sorprende, pero nos apoya en la idea mantenida de que, más allá del índice de masa corporal, no importa el peso total, sino dónde está ese peso y, sobre todo, la grasa visceral, que es la que ya sabíamos que era más perjudicial metabólicamente desde el punto de vista cardiovascular. Este estudio es, bajo mi punto de vista, bastante bueno, porque son 20 años, casi 260.000 pacientes seguidos con eventos cardiovasculares y nos dice que podemos recategorizar el riesgo de cada paciente en función de un parámetro tan sencillo como es medir la cintura o la cintura-cadera, que es fácilmente medible en la consulta con una cinta métrica. Más allá de pesar al paciente y calcular el índice de masa corporal, es obligatorio medir la cintura y el índice de cintura-cadera con una cinta métrica, incluso utilizar tecnología avanzada como composición corporal para reclasificar el riesgo.
¿Por qué? Porque hay pacientes sin obesidad, con peso normal o con sobrepeso, que, con una obesidad abdominal elevada, tienen mayor riesgo de estos nueve eventos cardiovasculares mayores que aparecen en este estudio. Incluso en pacientes con índice de masa corporal más elevado, con clasificación de obesidad, pero que no tienen obesidad abdominal, posiblemente porque su peso sea muscular y no sea grasa, vemos que ese riesgo cardiovascular disminuye. Por lo tanto, este estudio nos fuerza a algo imprescindible en las consultas médicas, que es evaluar dónde está la grasa. Hacerlo de manera sencilla puede salvar vidas porque podemos recategorizar el riesgo y tratar a personas que aparentemente podían estar confiadas porque tenían un peso normal, pero un riesgo cardiovascular elevado. Más allá del peso, la grasa abdominal nos puede desvelar el verdadero riesgo cardiovascular oculto.
En resumen, bajo mi punto de vista, es muy relevante e importante. Nuestra cintura (grasa abdominal) nos revela el verdadero riesgo cardiovascular oculto. La báscula no es suficiente y es imprescindible conocer no solo el peso, sino la composición corporal, la grasa abdominal (GA), que es más dañina para nuestro corazón.
Así, el estudio reclasifica a personas aparentemente sanas por IMC (normopeso y sobrepeso) que en función de su grasa abdominal (midiendo su cintura) tienen un riesgo elevado de sufrir eventos cardiovasculares (infarto, ictus o insuficiencia cardíaca un 15 % y un 50 %). Por el contrario, el estudio detectó que un 45 % de las personas con obesidad tienen un índice cintura-cadera bajo, lo que se asocia con un riesgo cardiovascular menor de lo esperado para su peso.
Diego Bellido - grasa abdominal
Diego Bellido
Jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición en el Complejo Hospitalario de Ferrol (CHUF) y presidente de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO)
La nota de prensa refleja realmente los resultados, pero, en realidad, no dice nada nuevo: el ICA (índice cintura-altura) combinado con el IMC parece que predice mejor el riesgo cardiovascular.
Las implicaciones para la práctica son muy claras. Medir la cintura es barato, rápido y factible en atención primaria, cardiología preventiva, endocrinología y medicina interna. No se trata de abandonar el IMC, sino de complementarlo. En la valoración de riesgo cardiovascular, especialmente en prevención primaria, deberíamos prestar más atención a dónde se acumula la grasa, no solo a cuánto pesa una persona.
La principal limitación es que, y lo refleja también la nota de prensa, no se dispuso de información completa sobre actividad física, dieta o riesgo genético, factores que pueden influir tanto en la adiposidad como en el riesgo cardiovascular. Además, el perímetro de cintura y la relación cintura-cadera se midieron una sola vez, por lo que no sabemos cómo los cambios a lo largo del tiempo modifican el riesgo. Aun así, estas limitaciones no invalidan el mensaje principal: el IMC no debería utilizarse como única medida de riesgo cardiometabólico.
Por otra parte, tenemos en la clínica bastante claro la necesidad de usar IMC y ICA en toda valoración clínica y para evaluar el riesgo de obesidad. No así la relación cintura-cadera porque las medidas tienen mucha variabilidad para su uso clínico.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
Dardari et al.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares