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Diego Bellido

Jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición en el Complejo Hospitalario de Ferrol (CHUF) y presidente de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO)

La nota de prensa refleja realmente los resultados, pero, en realidad, no dice nada nuevo: el ICA (índice cintura-altura) combinado con el IMC parece que predice mejor el riesgo cardiovascular. 

Las implicaciones para la práctica son muy claras. Medir la cintura es barato, rápido y factible en atención primaria, cardiología preventiva, endocrinología y medicina interna. No se trata de abandonar el IMC, sino de complementarlo. En la valoración de riesgo cardiovascular, especialmente en prevención primaria, deberíamos prestar más atención a dónde se acumula la grasa, no solo a cuánto pesa una persona.   

La principal limitación es que, y lo refleja también la nota de prensa, no se dispuso de información completa sobre actividad física, dieta o riesgo genético, factores que pueden influir tanto en la adiposidad como en el riesgo cardiovascular. Además, el perímetro de cintura y la relación cintura-cadera se midieron una sola vez, por lo que no sabemos cómo los cambios a lo largo del tiempo modifican el riesgo. Aun así, estas limitaciones no invalidan el mensaje principal: el IMC no debería utilizarse como única medida de riesgo cardiometabólico.   

Por otra parte, tenemos en la clínica bastante claro la necesidad de usar IMC y ICA en toda valoración clínica y para evaluar el riesgo de obesidad. No así la relación cintura-cadera porque las medidas tienen mucha variabilidad para su uso clínico.

ES