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Daniel Jato

Profesor en Ingeniería y Gestión Ambiental de la Universidad Internacional de Valencia

Sobre la nota de prensa, diría que, en general, refleja adecuadamente los principales resultados del estudio. Lo único que cabría matizar es que la relación entre el incremento de zonas verdes y la reducción de la isla de calor es una asociación y no tiene por qué implicar una relación causal.

Esta investigación destaca por su escala, al reunir a un amplio grupo internacional de investigadores y proporcionar una visión comparativa de casi 900 ciudades europeas mediante 28 indicadores relacionados con cambio climático y salud. En conjunto, ofrece una base de datos valiosa para entender cómo están evolucionando estos riesgos y las diferencias existentes entre regiones europeas.

Como principal limitación, destacaría que el conjunto de indicadores podría ser algo más completo en cuanto a los riesgos climáticos considerados, incorporando aspectos como las inundaciones y las sequías. También sería interesante avanzar hacia herramientas más dinámicas y precisas para monitorizar estos procesos y apoyar la planificación, incluyendo soluciones como inteligencia artificial geoespacial o gemelos digitales. Aunque el informe reconoce la existencia de efectos contrapuestos o trade-offs, estos podrían integrarse de forma más sistemática en la evaluación de las medidas de adaptación, ya que una actuación beneficiosa frente a un riesgo puede generar efectos no deseados sobre otros aspectos ambientales o de salud.

Los resultados tienen especial relevancia ante unos veranos europeos cada vez más cálidos. En un contexto así, el arbolado urbano puede desempeñar un papel importante como infraestructura para crear refugios climáticos, pero será fundamental considerar no solo cuánto verde tiene una ciudad, sino también dónde se encuentra y qué población se beneficia de él. El estudio proporciona una base muy útil para avanzar en esta dirección, especialmente si en el futuro se consigue evaluar con mayor precisión la efectividad y distribución de las distintas medidas de adaptación.

En España, algunos de los resultados más destacados corresponden a Tarragona, Córdoba y Valladolid, que presentan los mayores incrementos de polen de olivo entre las ciudades analizadas.

ES